domingo, 21 de octubre de 2018

ORÍGENES DE LOS ENIGMAS

Los enigmas forman parte de la experiencia humana y trascienden todas las barreras culturales. Cada país del mundo tiene sus enigmas, y probablemente haya sido así desde el momento en que la humanidad tuvo capacidad de raciocinio. Enfrentada a lo desconocido, nuestra curiosidad natural nos empuja a encontrar algún tipo de solución. Cuando sabemos que el misterio se nos ha planteado como una prueba, la urgencia por resolverlo -para probarnos a nosotros mismos- se hace casi insoportable


La deducción es probablemente el instrumento singular más importante del ser humano. La capacidad para razonar y teorizar (para conectar causa y efecto en un modelo del mundo) nos ha elevado desde las cavernas primigenias hasta nuestra actual sociedad de las maravillas. Sin ella, no habría progreso tecnológico ni comprensión real de los demás ni lenguaje escrito.. ni humanidad. Nuestra capacidad para razonar de manera lógica es la principal cualidad que nos separa del resto de los animales. Tal vez por eso nos resulta sorprendente que encontremos placer en ejercitar esa capacidad.

Los enigmas nos dan la posibilidad de entrenar la musculatura mental. Y no es una metáfora; en muchos sentidos, es una descripción del modo en que trabaja nuestra mente. Empujemos nuestra mente hasta el límite, y el poder de nuestro cerebro se fortalecerá, se hará más flexible, más rápido: se pondrá en forma. Ignorémosla, y se hará más débil y blando, exactamente como ocurre con el cuerpo. Los recientes descubrimiento científicos han puesto de manifiesto que el cerebro realmente responde al ejercicio mental, y la resolución de enigmas y acertijos puede ayudar incluso a paliar los efectos de enfermedades como el Alzheimer.

Los paralelismos entre el ejercicio físico y el mental son incluso más profundos. Al igual como sucede con el ejercicio físico, el mental nos proporciona una sensación de logro, mejora nuestro humor y puede resultar muy placentero. Las hazañas en la resolución de enigmas y el pensamiento lógico pueden suponer una distinción de estatus, similar a la de un atleta. Desde hace muchos siglos, en China y Japón la agilidad mental se considera un deporte de competición que requiere gran habilidad, y algunas de sus grandes estrellas están alcanzado la fama.


Un repaso histórico de los enigmas

Del mismo modo que se pueden encontrar enigmas en cualquier parte del mundo, también se encuentran en los registros arqueológicos de todas las culturas antiguas de las que tenemos restos de cierta entidad. Los enigmas están tan extendidos en el tiempo como lo están en el espacio. Los instrumentos matemáticos con mayor antigüedad que han sido descubiertos hasta la fecha son, en realidad, anteriores a los manuscritos auténticos más antiguos que se han encontrado. Dichos instrumentos son un conjunto de tallas que tienen la forma de los llamados sólidos platónicos, y se han fechado en 2700 a. C. Cada uno de ellos es una figura tridimensional compuesta a partir de un cierto número de polígonos regulares idénticos en dos dimensiones. Solo existen cinco sólidos platónicos, de los cuales el más conocido es, con mucho, el cubo. Como es obvio, las tallas no tienen leyenda alguna grabada, por eso no sabemos con certeza como se utilizaban, pero resulta revelador que sean anteriores al lenguaje escrito, hasta donde sabemos.

El enigma más antiguo identificado hasta la fecha, tiene su origen en la antigua Babilonia, y data de alrededor de 2000 a. C. Se trata de calcular la longitud de los lados de un triángulo. A partir de esa fecha, el registro de los enigmas conservados aumenta vertiginosamente. El Papiro de Rhind es un antiguo acertijo egipcio que, se supone, procede de la misma época aproximadamente. Unos 100 años más tarde se hicieron  populares las misteriosas Jarras Fenicias, que requerían de cierto grado de pensamiento lateral tanto para llenarlas como para beber de ellas. Hacia 1200 a. C., durante el largo y tedioso asedio de Troya, se inventaron los dados, si damos crédito a las leyendas.

Una moda, bien documentada, de enigmas y adivinanzas de pensamiento lateral y deducción lógica, se extendió por la Grecia de la antigüedad a partir del Siglo V a. C. y duró varios cientos de años. Pasó a la Antigua Roma en forma de trabajos de matemáticas avanzadas y lógica. Los chinos inventaron los acertijos de cuadrado mágico alrededor de 100 a. C., y les dieron el nombre de "Lo Shu", mapas de río. A este lo siguieron otros avances chinos en el campo de las adivinanzas, entre ellos los primeros juegos de anillos de acertijos interconectados alrededor del 300 de nuestra era, el juego de la serpiente y escaleras, aparecido hacia el año 700, y las primeras versiones de los naipes en 969, con el mazo de cartas confeccionado para el Emperador Mu-Tsung. Sin embargo, tenían poco que ver con las actuales barajas. Las que nosotros conocemos vinieron, casi con toda seguridad, de Persia alrededor de 100 años más tarde, y las trajeron a Europa los marineros españoles.

El juego tradicional de El Zorro y los Sabuesos surgió en Escandinavia alrededor del Siglo XII. Pese a los rumores que le atribuyen una gran antigüedad, el Tangram (uno de los acertijos más famosos de China) no se conoció hasta 1727, lo cual lo convierte en una innovación relativamente reciente. A partir del Siglo XIX, a medida que se empezó a configurar una auténtica economía global, los acertijos se convirtieron en un negocio significativo y proliferaron en todo el mundo. Entre los más famosos están el juego del Tres en Raya, inventado en 1820 por el padre de la computación moderna, Charles Babbage, y la adivinanza de las Torres de Hanói de Lucas, de 1883. Sin embargo, el que conquistó realmente el mundo (ni siquiera el Cubo de Rubik, de 1974, ni el Sudoku de Howard Garns, de 1979, han tenido un impacto semejante) fue el crucigrama, creado en 1913 por Arthur Wynne. De todos modos, no dejan de aparecer constantemente nuevos acertijos, y si de algo se puede estar seguro es de que el próximo que asombrará al mundo está a la vuelta de la esquina.


TIM DEDOPULOS
dedopulos@gmail.com


He considerado oportuno incluir la introducción de este libro de Enigmas y Juegos de Ingenio por su documentado estudio y concepción del misterio en el que se incluye una nueva referencia sobre el origen de los naipes.


Atentamente.

Francesc-Amílcar Riega i Bello

viernes, 21 de septiembre de 2018

PARA EMPEZAR CON BUEN PIE

Como es normal en cualquier obra que lleve el nombre de Dai Vernon, la cartomagia recopilada en este libro es de la mejor calidad, pero el esfuerzo de todos los que hemos colaborado para producirlo habría sido en vano si toda esta magia nunca transcendiese estas páginas. Por esa razón queremos dedicar este capítulo a ofrecer recomendaciones que ayuden al lector a transformar la palabra impresa en magia práctica.

Los magos son los primeros que reconocen que gran parte de toda la magia que aparece en los libros no se aprecia hasta que quizás alguien hace el esfuerzo de dominar un efecto concreto y se lo muestra a otros. Es entonces cuando el clamor empieza. "¡Maravilloso! ¿Dónde lo puedo comprar?", es lo que preguntan. Y casi siempre lo más probable es que quien pregunta posea el libro en el que se encuentra el efecto.

Cuando se procede a escribir la explicación de un juego resulta casi imposible encontrar palabras o expresiones que transmitan inmediatamente una imagen clara. Por más cuidado que uno ponga, el hecho de convertir algo visual en un montón de palabras produce a primera vista una impresión equivocada. Incluso explicar una maniobra sencilla que se ejecuta en unos segundos a menudo lleva varios párrafos, y cuando uno mira el conjunto de palabras, la mente imagina dificultades. Sólo cuando se estudia la explicación con detenimiento se empieza a disipar la niebla y se aprecia la simplicidad.

Somos conscientes de las dificultades que tienen muchos para aprender magia con libros, y por eso hemos intentado facilitar la tarea lo  máximo posible explicando todo lo que hace falta saber. Obviamente, hemos dado por sentado que el lector sabe manejar una baraja y que conoce lo elemental en materia de cortes, mezclas, etc,,  pero a partir de ahí no hemos escatimado detalles. No hay nada más molesto que leer "usa tu método favorito" cuando ni siquiera conoces uno, o que una explicación te remita a un libro que no posees. Tales prácticas son permisibles y convenientes en obras dirigidas a especialistas, y ciertamente no censuramos su uso, mas en un un libro que esperamos llegue a todos los magos, sentimos que hace falta más. Nuestra intención ha sido imitar lo más posible una clase particular, y para ello nos hemos ayudado de fotografías y dibujos. Aun así, para asegurarnos de que el texto era correcto y completo en sí mismo, le entregamos el borrador a Fred Lowe sin las fotografías. Su cometido consistió en hacer cada juego a partir de la explicación. A raíz de ello tuvimos que introducir ciertos cambios para aclarar el sentido de algunos pasajes.

Con esto sólo queremos que el lector sepa que toda la información que necesita está en el texto y que no hemos ahorrado esfuerzos para presentarla de la manera más clara. Por eso, puedes avanzar con total confianza.

A la hora de aprender, uno de los incentivos más importantes es saber que lo que se logre con el esfuerzo merecerá la pena. A este respecto podemos afirmar con convicción que el material contenido entre las pastas de este libro es cartomagia de primera clase, práctica, amena y probada ante público. Todos los efectos son creaciones del propio Dai Vernon o cuentan con su aprobación. Eso es lo que te garantiza que el tiempo que inviertas en dominar los efectos y en presentarlos te será recompensado con creces.

Cuando uno es consciente de que el material que estudia es el mismo que están presentado los mejores magos del mundo, la reacción natural es preguntarse si quizá no quedará más allá de la propia capacidad. No sería justo, ni desde luego bueno para los lectores, escatimar esfuerzos, pero podemos afirmar sin temor a equivocarnos que siempre y cuando uno esté dispuesto a ensayar, cualquiera con una inteligencia y una habilidad normales puede presentar lo que aquí se explica. Algunos pases y rutinas son  más fáciles que otros, pero, salvo contadas excepciones, no hay nada que pueda considerarse realmente difícil. Incluso en los casos de mayor dificultad, todo es cuestión de ensayo: el éxito es el premio inevitable del que está dispuesto a esforzarse; de eso puedes estar seguro. Lo único que explica que una persona normal sea capaz de hacer lo que otro no puede es la cantidad de esfuerzo que ha invertido en ello. Dicho de otro modo: el verdadero secreto es el ensayo, y aquí nos puede ser útil distinguir entre ensayo productivo y no productivo.

A menudo la lección se aprende mejor cuando a uno se le dice lo que no tiene que hacer, sobre todo si se pueden ver o ilustras las consecuencias del procedimiento equivocado. Para explicarlo, veamos por ejemplo, primero, lo que ocurre a veces cuando alguien decide aprender y ensayar un juego de magia y, después, las tentaciones, distracciones y dificultades contra las que hay que protegerse.

Imagina que te acabas de comprar un libro que encuentras en él un efecto de esos que hay que presentar. Pero antes tienes que aprenderlo y ensayarlo. Cuando llega el momento, vas a la página en concreto y empiezas a leer. Digamos que se trata de un juego de cartas. Obviamente, vas a necesitar una baraja, y es aquí donde empiezan los problemas. Abres un cajón para sacar las cartas y encima de ellas ves una cuerda que te hace acordarte de aquel juego que Jorge te hizo la otra noche en el club de magos. Dijo que lo había sacado del Greater Magic. Vas a la estantería y coges tu ejemplar de Greater Magic. Al pasar las páginas para llegar al juego, ves una ilustración de un pase con bolas de billar que llevas mucho tiempo queriendo practicar. Vuelves al cajón y hallas tres bolas, pero te falta la cascarilla, por más que buscas no consigues encontrarla. Pero has encontrado esos dos pañuelos de colores que vendrían estupendamente para ese juego viste por la televisión la otra noche. Y a propósito de televisión: ya va a empezar ese programa que no te querías perder... ¿Hace falta que sigamos? ¿Exageramos? Bueno, quizá un poco, pero uno puede pasarse la noche entera sin haber hecho nada que mereciese realmente la pena. La magia es algo fascinante y a menudo el entusiasmo se convierte en nuestro enemigo si no sabemos controlarlo.

La solución es ser disciplinado y eliminar las tentaciones y distracciones que nos hacen malgastar el tiempo. Si puedes, métete en una habitación en la que sepas que vas a estar solo, lleva nada más que los artículos que vayas a necesitar, por ejemplo las instrucciones y una baraja, y siéntate a una mesa que no tenga nada encima. Proponte estudiar y practicar un juego (y sólo uno). Sé disciplinado y concéntrate. Muchos magos profesionales siguen este procedimiento, pues se han dado cuenta de que uno tiene que poner toda la atención si quiere obtener resultados. Cuando estaba de gira, el doctor Elliot solía reservar dos habitaciones en cada hotel. A petición suya, una de ellas, que utilizaba sólo para ensayar, tenía que tener una mesa, una silla y poco mobiliario más; así podía dejar en la otra todo lo que necesitaba para el día a día y retirarse a la habitación de ensayo, donde nada lo distraía. Otra de las reglas que se imponía era practicar todos los juegos tanto de pie como sentado.

En El libro de Dai Vernon, Dai Vernon decía lo siguiente a propósito del ensayo: "¿Por qué tanto gente tiene miedo a ensayar? El ensayo debe ser, y es, algo placentero, puesto que de su mano llega el placer y la satisfacción del logro. El logro resulta gratificante para todos, y es el ensayo lo que hace que uno termine alcanzando cosas que merecen la pena, tanto para uno mismo como para los demás. Si la habilidad y el ingenio se adquiriesen gratuitamente, de poco servirían. ¿Te puedo proponer un experimento? Cuando quieras, quédate a solas y ponte a mejorar una técnica o un pase que hayas aprendido. Juega con él, intenta mejorarlo incorporando tus propias ideas. Persiste; te sorprenderá ver cómo vuela el tiempo. Al final, los progresos que has hecho te producirán un extraordinario sentimiento de satisfacción. Lo que consigas, por poco que sea, y por ser fruto del ensayo, siempre resultará gratificante; eso será lo que haga del ensayo algo placentero. Quienes sean incapaces de encontrar placer y satisfacción en el ensayo y no estén dispuestos a invertir el tiempo, la reflexión y la energía necesarios por considerarlo fastidioso, sepan que la magia no es para ellos. Más vale que se busquen otro  pasatiempo".

Cuando ensayes, no quieras ir demasiado deprisa. Ve paso a paso y comprende todo bien antes continuar. Ten las cartas en la mano y ensaya los pases como están explicados. Querer avanzar con demasiada rapidez confunde al cerebro y retrasa el progreso. Al leer una explicación por primera vez, parece que hay que seguir un montón de instrucciones complicadas y memorizar largas secuencias de acciones, pero si se va entendiendo la rutina por partes, el plan general se aclara y las piezas del rompecabezas comienzan a encajar. De hecho, el orden y la finalidad de las acciones se recuerdan más fácilmente, ya que éstas se suceden en una secuencia lógica.

Estudia el texto junto con las fotografías teniendo en cuenta que en algunos casos ha hecho falta colocar las manos en posiciones no del todo correctas para que la cámara pudiera captar el detalle de lo que se quería mostrar. Al probar con las cartas en la mano lo corregirás tú solo.

Las mejores barajas para este tipo de magia son las que tiene una orla blanca por el borde del dorso; las que no la tienen no convienen. Cuando hay que levantar o mover dos cartas como una sola, la orla blanca ayuda a camuflar cualquier pequeña irregularidad en caso de que no estén perfectamente cuadradas.

Las cartas deben estar fabricadas en cartulina flexible pero elástica, de  modo que puedan recuperar su forma original aunque las dobles al manipular. Las cartas de buena calidad se deslizan una a una fácilmente y con suavidad al abrir la baraja entre las manos. Las de algunas marcas baratas son gruesas, se pegan al hacer extensiones o abanicos y dan problemas cuando se quiere levantar con limpieza sólo una.

No te compliques las cosas usando cartas de mala calidad; paga un poco más y no intentes ahorrar trabajando con la misma baraja hasta que esté inservible. Incluso las cartas de mejor calidad pierden sus propiedades con el uso prolongado.

Al principio procura que las propias cartas te ayuden. Después, cuando hayas adquirido la habilidad y la confianza suficientes, podrás manejar cartas que no sean del todo ideales, pues para entonces ya serás capaz de superar las dificultades que te presentarán algunas barajas prestadas.

No practiques mucho tiempo sin hacer un descanso. Las manos se fatigan pronto al ejecutar movimientos a los que no están acostumbradas. Si te sudan las manos, parar de vez en cuando te ayudará a remediarlo y evitará que se ensucien las cartas.

Como regla general, conviene ensayar siempre con barajas de tamaño normal. así uno está siempre preparado para trabajar con ellas en caso de que para el juego en cuestión haga falta o sea mejor usar cartas prestadas. De este modo pasar de utilizar una baraja normal a utilizar una de tamaño de bridge no supondrá dificultades, mientras que si uno se acostumbra a trabajar únicamente con cartas pequeñas tendrá problemas cuando sólo disponga de cartas de tamaño normal.

Tanto Dai Vernon como el resto de los magos cuyas rutinas se recogen en los libros han dedicado mucho tiempo de estudio, reflexión y ensayo para alcanzar el resultado final. Con esta idea en mente, esté el lector seguro de que todas las acciones tienen su razón de ser y, por consiguiente, lo mejor es probar las rutinas tal y como vienen explicadas. No obstante, conviene recordar que lo importante es que resulten amenas, y que las técnicas son sólo elementos secundarios pero necesarios. Si un pase te da problemas o prefieres otro que conoces y que sirve para lo mismo, no hay ningún inconveniente en que modifiques la rutina para adaptarla a ti. Más tarde o más temprano uno siempre acaba por querer aportar algo propio a lo que hace, y mejor que sea así, porque además de la satisfacción que te reportará tu propia originalidad, todo que uno hace según su propio estilo siempre queda más natural.

Citando de nuevo a Dai Vernon; "Sé natural. A lo que me refiero es a ser 'tú mismo'. Mira a cualquier mago bueno y date cuenta de lo cómodo que se siente al no estar haciendo cosas que no le son naturales. No intenta ser Cardini, Slydini o ninguno de los otros "grandes". A lo mejor ha aprendido un montón a base de ver a otros artistas y leer sobre ellos, pero ha adaptado los juegos para que le sienten como un guante. Será un maestro en los juegos que ha adaptado para sí mismo y no intentará hacerse encajar dentro de juegos pensados para otros. Cada una de las acciones que lleva a cabo le es propia, le es natural. Si coge un objeto para hacer que desparezca, no lo hace teniendo en cuenta sólo la posición requerida para el pase en cuestión, sino que habrá modificado la técnica de manera que al cogerlo como a él resulta natural le quede en la posición correcta para hacerlo desaparecer.

"Habrá muchos a los que les cueste entender qué quiero decir cuando digo que hay que ser natural. Es muy importante que las acciones que se lleven a cabo al ejecutar una técnica sean naturales, pero ser natural también significa ser uno mismo. Si cuando trabajas tu estilo es informal, trabajarás como te sientas, sin intentar imitar a nadie a menos que esté interpretando un papel. No hay que entender esta naturalidad en un sentido restringido, sino amplio. Hay que aplicarla a todo, no sólo a las técnicas, sino a cualquier cosa que se haga."

Como dijimos al principio, hemos incluido este artículo con el fin de ayudar al lector a extraer el máximo provecho y disfrute de la magia que encontrará en los libros. Los veteranos entusiastas de la cartomagia ya conocen todo que hemos dicho, así que si por ellos fuese habríamos suprimido este artículo. Quizá la mayor lección que se puede aprender es a disfrutar aprendiendo. Cuando uno siente placer y satisfacción la primera vez que consigue algo que merece la pena a fuerza de practicar, ha ganado la primer batalla. A partir de ahí ensayar resulta tan agradable como cualquier otro aspecto de la magia, y será ensayando como conseguirás que los juegos de los libros salgan de sus páginas para entrar en tus actuaciones.

Hasta el próximo mes amig@s.

Francesc-Amílcar Riega i Bello

Texto extraído de la versión castellana, publicada en el año 2006 por Editorial Páginas, del libro de Dai Vernon "Ultimate card secrets" y con el consentimiento, de Laura Avilés, propietaria de los derechos de autor en castellano.

PD; Los que no tengáis esta tetralogía de Dai Vernon, os aconsejo que la compréis cuanto antes, pues quedan pocos ejemplares a la venta. Interesados dirigirse a: www.librosdemagia.com

martes, 21 de agosto de 2018

UNA ENTREVISTA MUY PERSONAL

La entrada de este mes pretende ser un ensayo con la finalidad de intentar conocerme más a mi mismo y, es por eso que le he pedido a mi mujer Carme (que me conoce de hace bastantes años) que sea la que me haga las preguntas tanto a nivel artístico como personal para ver cuales son mis defectos y mis cualidades, he intentar mejorar en la medida de lo posible, creando más armonía en lo que respecta a mi persona. 

Vamos pues con esas preguntas.

-¿Cuál es tu mago preferido?

Mi mago preferido, por lo que he leído, es J. N. Hofzinser. Ahora bien, de los magos que he podido ver en directo, el único que siempre me ha emocionado cuando lo he visto, aún ha pesar de no ser la primera vez, fue René Lavand (e.p.d.).

-¿Qué opinas del uso de las nuevas tecnologías en la magia?

Es una buena pregunta y no precisamente de fácil respuesta. Pienso que mientras que el público no perciba que estás utilizando esa tecnología vale la pena invertir tiempo en el efecto, que es lo que realmente importa al público. De la misma manera que sí me preguntaras que prefiero, o un juego técnico o uno automático, no debería percibirse el tipo de método que estás utilizando. No obstante, cuando un juego tiene cierta dificultad, el subconsciente del espectador nota que estás haciendo algo difícil y, en la mayoría de las ocasiones, sabe agradecerlo con sus aplausos y reacción.

-¿Cómo ves el futuro de la magia de cerca?

Pienso que cada vez somos más puristas en los métodos y rebosamos más ingenio, que es de lo que se trata para que la creatividad de los magos se active y seamos más ingeniosos. Aunque lo realmente importante es que la juventud que hoy en día despunta un poco, sabe perfectamente que una de las cosas más importantes es crear su propio estilo. Caminar en este sentido es lo que favorece la evolución como persona y enriquece a la magia como arte.

-Al hablar de ser más purista en los métodos, ¿menos es más?

Yo creo que la frase "Menos es Más", se traduce en la magia a los recursos que se utilizan en cualquier tipo de espectáculo, pero específicamente quiero entender que se refiere a los recursos escénicos o de coreografía y no a los de composición escénica o puesta en escena.

-Para evolucionar como mago, ¿es necesario conocer la historia del ilusionismo?

A ti que te gusta la historia de la magia, sabrás sobradamente que es crucial saber en que contexto de tiempo se sitúa un efecto determinado. Esto a la hora de ejecutar el efecto ante el público, te permite conseguir lo que Ascanio definió como Atmósfera Mágica. El público indudablemente nota por los pequeños datos que das sobre el juego, si conoces o no la historia de la magia y en que medida. He visto a montones de magos realizar un efecto de escapismo que Harry Houdini no realizó nunca en vida, mencionando a priori una breve introducción de la vida de este mago. Incluso en una ocasión, vi a un mago que desenlazaba dos gomas elásticas emulando al famoso escapista.

-Te voy a nombrar a magos y dime algo de ellos: Dedih, Thurston y David Bamberg.

Dedih, aparte de ser el primer mago de la historia del que tenemos conocimiento y que perteneció a la época de la dinastía Keops, ejecutaba efectos para el faraón. Aunque en aquella época no habían magos, sino iniciados. Estos tenían conocimientos de astrología, matemáticas, religión, medicina y varias disciplinas más que les enriquecían como personas y, por lo tanto, también como magos.
Thurston, según algunos entendidos, fue el último de los grandes magos de la historia que ha existido desde la perspectiva de como transmitía su personalidad en escena y su sapiencia también en magia de cerca. Fue influido por la cartomagia francesa del Siglo XIX hasta tal punto que todo lo que hacía, incluso los magos, creían que era efectos o técnicas inéditas de él mismo. Se podría decir que era también un artesano de la magia.
David Bamberg, más conocido como Fu-Manchú, fue una persona que desde una edad temprana se vio influido por el entorno artístico-familiar, puesto que su padre era Okito y durante su infancia fue su ayudante. Más tarde fue ayudante también de Thurston y tan pronto como pudo se escapó con una buena escusa y produjo su propio espectáculo de magia recorriendo el mundo entero haciendo las delicias de los espectadores, sobretodo en Latinoamérica.

-¿Cómo te ha influido la magia en tu vida personal?

Cuando empecé en la magia, vi en esta disciplina una manera de utilizarla como vehículo social. Aunque en realidad lo que hizo fue ayudarme a superar mi complejo de inferioridad, timidez y a formarme como persona para tener más don de gentes. Posteriormente, cuando empecé a leer por pura pasión, me di cuenta de que tenia que haber una reciprocidad con la comunidad mágica que tanto me había ayudado a formarme como persona y a tener un compromiso serio con ella. Es por eso que intento aportar mi grano de arena en todos los juegos que realizo para potenciar más el efecto del juego en cuestión y adaptarlo a mi propia personalidad.

-En la magia, ¿se gana amigos o enemigos?

Creo sinceramente que si no haces bien magia te ganas enemigos y se haces muy bien magia, también. La mayoría de los magos piensan que la magia es una cuestión de competitividad, cuando en realidad, lo que yo creo es que es una cuestión de reflejar tu perspectiva de este arte con respecto a tu propia filosofía de vida. Es por ello, que los magos mas que competir, debemos complementarnos unos con otros y no tanto estar pendientes de las competiciones. Debe haber un ánimo de superación diario de cada uno con respecto a sí mismo, pero no con respecto a los demás. Y la pregunta que realmente me gustaría responder es si soy hoy mejor que ayer.

-¿Lo eres?

A ciencia cierta, no lo sé. Puesto que toda teoría u opinión debe estar basada y contrastada con el público, ya que es en sus mentes donde existe realmente la magia y como yo hace años que no me dedico profesionalmente, lo único que puedo hacer es leer y en ocasiones puntuales cuando actúo para algunos amigos intentar asombrarles, procurando por encima de todo sentirme satisfecho conmigo mismo. Como no tengo la capacidad de verme desde fuera, no puedo valorar objetivamente, ni de manera imparcial, si soy mas o menos agradable para el público ni de que manera impacta el efecto que realizo para los espectadores. Es evidente que puedo ver sus reacciones, pero no sé exactamente en que medida llego a emocionarlos para que sientan el misterio en su intelecto.
De aquí vienen los motivos de hacer ensayos como esta propia entrevista para intentar ver como la gente me ve.

Gracias Carme por ayudarme en este ensayo y por tus inquietudes para con la magia y mi persona.

Atetamente,

Francesc-Amílcar Riega i Bello.







sábado, 21 de julio de 2018

LOS BRUJOS VOLANTES CAPITULO FINAL

LA CONVENCIÓN


Del 27 al 30 de mayo de 1950


¿Cómo puedo, en unas pocas páginas estar disponible, dando una descripción adecuada de este tremendo evento en la historia de la magia, la primera convención combinada de las dos grandes sociedades mágicas en América?

¿Cómo pueden convencer mis palabras al lector dando una impresión fehaciente de esos cuatro días llenos de maravillosos entretenimientos organizados?

No hay ninguna persona que fuera capaz de ver todo lo que allí se hizo, y nosotros, los de la fiesta británica, quienes tomamos una parte activa en varios shows organizados y que tuvimos ensayos de manera que teníamos que atender solo en un determinado tiempo, por el que no nos fue capaz de ver las exhibiciones. Algunas de las actuaciones individuales fuimos incapaces de verlas del todo. Yo intentaré, sin embargo, pintar un cuadro lo mas verídico posible de la mayor cantidad de eventos posibles, los cuales fueron elaborados en la convención, y mencionaré alguna personalidad importante o relevante que hubiera actuado. Para cualquier persona que piense, particularmente en alguien, que podía tener algo de experiencia a través del transcurso de una convención, la sucesión de todos los preparativos que deben ser hechos en ella, hace que en sí misma sea obvia. Por el momento, los magos registrados rozaban los 1500 miembros cuando llegaron, junto con el ejemplar de cada uno de sus programas, bolsas y tarjetas de acreditación, no es una tarea fácil y requiere una gran atención en los detalles; no obstante, todo fue hecho meticulosamente.

Organizando las sesiones de magia de cerca, donde los mas grandes expertos en esta rama del arte podían dar demostraciones de su habilidad como todos pudimos ver, debían tener preparada la comida en cada momento por parte del comité. Joe Palen, quien fue el encargado de estos detalles, estuvo a la altura de la ocasión. Se hicieron nueve actuaciones separadas, cada miembro de la convención tenía un ticket para cada una de esas particulares actuaciones. Consecuentemente, nunca había más de 100 a 150 personas presente en cualquiera de estos shows. Nuestro propio miembro John Ramsay, siendo uno de los más grandes exponentes en este tipo de trabajo, fue capaz de actuar en cada una de las nueve sesiones. Recuerdo claramente a Goodlife preocupado pensando en esto.

"Geoffrey", dijo. "Ellos no nos pedirán posiblemente que Johnny haga las nueve sesiones de magia de cerca, al lado de todos los demás antes de que la convención empezara, porque entonces matarán a nuestro viejo amigo".

Parece que los americanos saben que nuestro John Ramsay era mejor de lo que fue capaz de hacer, puesto que no solo hizo todo lo que se le pidió, sino que dio algunas instrucciones privadas en sesiones en su propia habitación a altas horas de la madrugada.

Yo intenté atender uno de los dos shows de la tarde, impartido por los vendedores mágicos, pero solo porque Goodlife era el maestro de ceremonias y yo sencillamente, solo hice un punto de inflexión.

Fue en esta actuación que yo pude ver durante algunos días un poco o nada de Max Andrews; nuestras actividades diferentes nos habían puesto en sitios separados. De repente, sin embargo, Goodlife anunció que Max era el próximo en salir, mirando con sus ojos brillantes y dándonos una demostración de 20 minutos de los efectos mágicos que él había traído para vender. Max era un artista que no necesitaba habilidad y esta facilidad tenía que ayudarle considerablemente para vender sus productos. Yo no puedo ayudar pensando en ese momento que fue típico de Max Andrews, su energía y recursos con los cuales había preparado el vuelo a los Estados Unidos, con el objeto de incrementar sus ventas en manera de exportaciones, estaba lista para competir entre muchos vendedores americanos en sí mismos.

Viendo la bonita demostración de vendedores mágicos, me dio tiempo de visitar la exhibición del salón, donde cada vendedor tenía su stand separado. Fue ahí donde estaba el precio de las muestras más atractivas y la completa exhibición fue la mejor muestra de que era como un bazar. Ahí, estaba todo lo necesario, fue una oportunidad para Max Andrews; y fue sorprendente, lo que dio un toque de color y lo que contribuyó a hacer, considerando la restricción en la cantidad de equipaje la cual habíamos tomado del avión. Cerca había otra caseta de una apariencia similar. En la parte superior de esta había una placa con el simple nombre "Goodliffe", en el cual se encontraba una muestra de diferentes libros y su revista mágica "ABRACADABRA". El puesto en sí mismo estaba desierto, el propietario evidentemente tenía negocios más urgentes en cualquier sitio, sin duda, conectados con la gestión de la fiesta británica. Durante el entretenimiento de los vendedores, Goodliffe había anunciado que tenia un stand, o al menos el pensaba que tenía uno, porque no fuimos capaz de verle en él en ningún momento. Estoy seguro de que esta declaración era completamente cierta, aunque hecha de una manera jocosa. El nunca pudo encontrar tiempo para estar en el stand más que unos pocos momentos.

En uno de los salones más pequeños, estaba uno de los más interesantes stands de toda la convención. Estaba organizado por Ed Miller y consistía en su colección de aparatos y propiedades que una vez pertenecieron y usaron magos famosos en el pasado. Muchas entradas, pósters, trípticos y programas, con fecha de los primeros días del entretenimiento mágico, también se mostraban y fue fascinante examinar estos y proyectar la mente de uno mismo atrás hacia el tiempo en que la magia estaba en su apogeo.

Esto debe, desde luego, ser realizado conjuntamente con el entretenimiento organizado, muchos otros más eventos espontáneos se daban lugar entre estos. La palabra debería rápidamente ir alrededor de algún artista prominente que fue capaz de hacer actuaciones íntimas en una esquina de los salones, o en su habitación, y muy pronto un show no oficial era una fiesta en sí misma. También se daban lugar las fiestas e invitaciones a las casas de aquellos que vivían en o cerca de Chicago. Nosotros, los visitantes de Inglaterra, fuimos los receptores de muchas de estas invitaciones. Esto fue de esta manera y se hizo real cuando con Arthur Buckley, el maestro de la magia manual, autor de muchos buenos libros sobre este asunto, del cual su trabajo es popular en su país. Sin duda, Arthur, en esta ocasión, empezó de la manera en la que muchos de esos shows impromtu comienza, sencillamente ilustrando un punto de discusión a un amigo. En unos pocos momentos mucha gente se acercó y se reunió alrededor, incluyendo yo mismo, y todos fuimos tratados y pudimos disfrutar de la remarcable habilidad de Arthur Buckley.

De esta manera  y con nuestros elementos oficiales, nuestro tiempo fue pasando, y si cualquiera de nosotros, después de estar sentados largamente en cualquier fiesta, sentía que dormir era una necesidad vital, hacía una maniobra táctica. Varias veces volvíamos al hotel a altas horas de la madrugada, determinados a ir directamente a la cama, solamente para ser arropados dentro de otra fiesta tan pronto como nosotros poníamos el pie en el vestíbulo. Tras lo cual, nosotros actuábamos sabiamente y como sabíamos que "no había moros en la costa", antes de entrar en la recepción y haciendo una larga carrera para asegurarnos el poder coger un ascensor.

Los tres eventos principales de toda la convención fueron: el show nocturno de artistas noveles el sábado por la noche, el cual John Ramsay tuvo el honor de presentar, el show internacional del domingo por la noche, seguido por el show nacional en la siguiente noche. Los dos eventos últimamente nombrados, se dieron lugar en el teatro de la Calle 8ª y, en ambas ocasiones, se llenó el teatro. El show de la noche internacional, estaba compuesto casi enteramente por el equipo británico, pero se añadió a "Sorcar", un joven mago hindú, y "Cedric", un artista de Sudáfrica. "Willane" y "June" estaban también en esta gala y ellos actuaron con un gran estilo.

Nuestros actos individuales eran más de lo mismo como habíamos tenido ocasión de hacer para los otros compromisos, excepto que en esta ocasión, Goodliffe tomó el mando como maestro de ceremonias, y Francis White hizo un solo acto. Un número de gags concertados donde también había añadidos para dar variedad al show en su conjunto. Esos gags incluían la rotura y re-composición de una de las orejas de Goodliffe, con una oreja como si fuera un trozo de jamón, y una levitación cómica, en la cual yo era hipnotizado por Goodlife (de pie sobre una silla de manera que miraba hacia adelante con mis ojos) y extendido sobre un sofá solo para flotar hacia arriba y fuera de la escena bajo la influencia magnética de Goodliffe.

Un montón de pensamientos fueron puestos en esos aparentemente espontáneos juegos, efectivamente, habíamos tenido una discusión y ensayo para la levitación. El tiempo gastado en estos valía mucho la pena, porque no solo hizo que se concebieran bien los gags, sino que puso carácter e hizo brillar el show, pero una discusión entre los que participaban trajo la luz a todos los posibles imprevistos que pudieran arruinar el efecto. Incluso así, los episodios que no habían sido ensayados eran casi inevitables de tal manera que ocurrieron cosas inevitables; una de estas ocurrió en el gag de la levitación, pero afortunadamente solo sirvió para recalcar la comicidad bien preparada y establecida por Goodliffe. Después de ser realmente hipnotizado, pretendí entrar en trance y caer de espaldas en los brazos de Francis White, quien mientras tanto estaba esperándome detrás desde las bambalinas. Esto funcionó muy bien cuando nosotros lo hicimos en secuencia en mi habitación, Francis soportando mi cuerpo inerte de una manera realmente auténtica.

Cuando estábamos en escena, sin embargo, y en un intento de asegurarme que Francis estaba ahí detrás, él se deslizó detrás de mi tan silenciosamente que yo, simplemente, no tuve la confianza para caer hacia atrás como habíamos ensayado. En su lugar, después de ser pretendidamente hipnotizado, no pude resistir una rápida mirada hacia atrás por encima de mi hombro, lo que hizo estallar en risas a todo el público.

No creo que estar haciendo un gran servicio a nadie describiendo la conclusión del gag de la levitación. Era una idea muy vieja, pero nunca falla y hace que se caiga la casa cuando se realiza adecuadamente. Después de caer hacia atrás en los brazos de Francis White, fui levantado por él y por Goodlife y apoyado en el sofá cubierto por una tela. Más pases magnéticos y yo me elevé lentamente en el aire, comenzado a flotar fuera de escena acompañado de una música misteriosa tocada por la orquesta. Cuando estaba más o menos a media altura de Francis, "accidentalmente" pisó sobre la esquina de la tela, la cual hizo deslizar la tela, causando que esta cayera  y mostrando al público que yo estaba caminando sobre mis dos pies pero con mi cuerpo echado hacia atrás; mis brazos estaban extendidos horizontalmente, y en mis manos yo mantenía un par de palos, los cuales en sus extremos sostenían un par de viejas botas. Como se puede suponer  en esta actuación en teatro, el efecto para el público de una persona flotando a lo largo es más real y puesto que este es más ridículo y provoca más risas cuando la revelación toma lugar. Yo debería, sin embargo, alentar a cualquiera a que probara de realizar este gag, ya que la víctima debe tener algo de contorsionista para ser capaz de aguantarse desde la posición reclinada sobre el sofá sin destruir la ilusión.

La más grande carcajada de la tarde, indudablemente, vino cuando Goodliffe apareció, después del intervalo vestido como un vaquero, con su placa y su revolver en el cinto. Esto parecía hacer cosquillas al sentido del humor americano, de tal manera que incluso nosotros no podíamos haber previsto, pero nadie sabía el problema que tuvimos para conseguir un traje de vaquero que le encajara a Goodliffe.

El nacional, del show de todos los americanos, tuvo lugar la siguiente noche, también en el teatro de la Calle 8ª. La actuación abrió con un cuadro de historia de la magia, en la cual varios artistas imitaban a personajes populares asociados con la magia a través de los tiempos. En este bien escrito y hábil guión, varios miembros de los elegidos hicieron sus partes bien y a mi me impresionó mucho por la vida-interpretación de Howard Thurston, por el gran exponente de la magia manipulativa Paul Le Paul. Otra vez aquí, tengo que confesar que me gustaría describir el show nacional enteramente. Por el espacio, sin embargo, no nos lo pudimos permitir y no es el propósito de esta narración.

Aún así, aunque esta descripción puede ser encontrada en las revistas de magia, publicadas justo después de la convención, debo recordar una vez más el considerable solo de Paul Le Paul, manipulador; Bill Tallen uno de los malabaristas más virtuosos que yo he visto; George Jason, magníficamente engañador; y, desde luego, Jimmy Muir, maestro de ceremonias. No puedo y efectivamente esto no debería ser, justo describir el material de estos dos últimos artistas, pero es suficiente decir que ellos mantuvieron la casa sólida con sus risas provocando sus excentricidades.

Puede ser que yo no provoque la rabia de Jimmy Muir si recorto uno de sus gags; uno de los más divertidos que nunca he visto, aunque me maravillo que nuestro manager piense igual. Después en engatusar a la totalidad de la fiesta británica de sus confortables asientos en escena por un efecto hilarante con un número de sombreros, Jimmy nos los devolvió todos excepto a Goodliffe, quien fue requerido a sentarse en una silla enfrente de los focos. El entonces hizo aparecer un rollo de cinta adhesiva transparente y con unos pocos movimientos rápidos puso la nariz de Goodliffe en una dirección, su labio inferior hacia abajo en una horrible mirada maliciosa, y manteniendo esos rasgos en sus posiciones no naturales con trozos de cinta, la cual, eran transparentes, que no se podían ver. El resultado de la temporal cirugía plástica de Jimmy Muir era asombrosa. Goodliffe, normalmente placentero, me arrepiento de no poder decir bien parecido, la apariencia fue transformada en la más repulsiva imagen "matón". Si él hubiera podido verse así mismo en un espejo en ese momento, estoy seguro de que hubiera gritado.

El show nocturno nacional, como cualquier otra actuación en teatro acabó a una hora razonable, alrededor de las 10'30 de la noche, y teníamos perspectivas de irnos a la cama temprano. Deberíamos haberlo sabido mejor. Fuimos literalmente secuestrados mientras esperábamos en el exterior del teatro para un taxi y llevados a otro bar de licores de Chicago, el cual estaba regentado por Johnny Paul.

Johnny Paul es otro mago de restaurantes y nosotros no le habíamos hecho una visita, por encima del pequeño escenario de detrás de la barra, con la ayuda de otros varios, el hizo una mágica, ventriloquia y show de variedades de una excepcional calidad. La magia de cerca con dados de Johnny, una técnica que no había visto antes, fue digno de ver. Es interesante anotar que el lugar donde trabajada Johnny Paul estaba situado en el distrito de Cicero, directamente en el lado opuesto de uno de los cuartes generales de Al Capone, famoso, o quizás yo debería decir notorio, durante los días de la prohibición.

El martes 30 de mayo, era el último día de la convención y concluyó con un banquete, discursos, presentaciones y entretenimiento variado como final de fiesta. Yo llegué a esta fase final de nuestro viaje con unos sentimientos muy mezclados. Mi natural arrepentimiento de que todo pronto estaría en el pasado, fue teñido por una cierta cantidad de ansiedad, por estar en la tarde del último día y en el cual yo di una conferencia sobre manipulación. La sección educacional de la convención estuvo en las manos y la gran capacidad de Joe Berg, quien había preparado cuatro conferencias, una en cada tarde, y sobre cuatro aspectos diferentes de la magia. Yo fui, desafortunadamente, incapaz de acudir a cualquiera de las primeras tres, puesto que tenía que prepararme para hacer nuestros propios shows, pero, habiendo sido testigo del extraordinario trabajo de manipulación como Paul Le Paul y Arthur Buckley, yo sentí que mi propia conferencia se asemejaba bastante en su naturaleza a traer brasas a Newcastle.

Sin embargo, me consolé a mi mismo con el pensamiento de que alguna parte de lo que había dicho podía aportar una nueva nota y, al menos, la manera inglesa de hacer conferencias de magia que posiblemente sería nueva para los americanos. Una cosa era cierta. La manipulación no puede ser tomada sin una demostración liberal y, mas allá, el énfasis debe ser en esa dirección. Aquí, entonces, es donde yo tuve la valiosa ayuda de Francis White. Mientras demostraba mis rutinas con acompañamiento musical, Francis dio una seria de comentarios desde un micrófono que no se veía, describiendo las cargas y movimientos secretos que se hacían en cada momento.

Esta combinación de magia, música y comentarios, fue muy placentera, y los 600 o 700 miembros que comprendía la sala, me abrumaron con su calurosa recepción. Yo debo ser muy crítico hasta el extremo si yo intento desviar el hecho de que estaba encantado del gratificante resultado, del cual Francis White y su experimentada voz al micrófono, así mismo como de el acompañamiento y el gusto al piano de George Jason, que contribuyeron grandemente.

Después del banquete, tengo poco que decir; los discursos, las presentaciones, los varios premios y el entretenimiento final habían sido adecuados como en todos sitios.

Continuaba maravillado, una vez hube reflexionado, de que alrededor de 1000 personas habían estado sentadas y servidas cuidando todos los detalles y sin ningún fallo que yo pudiera detectar. Verne Uker, con su capacidad de jefe del comité de la convención, rendió tributo en su discurso a la organización de cada una de las varias actividades de la convención y nunca se podría decir que podía haber sido más justo, la junta de presidentes, Dr. Harlan Tarbell y W. Russell Walsh, deberían estar satisfechos de esta iniciativa, la primera convención combinada I.B.M./S.A.M.

Atentamente,

F. Amílcar Riega i Bello.

Hasta el próximo mes amig@s,







jueves, 21 de junio de 2018

LOS BRUJOS VOLANTES III

CAPITULO III

Chicago


LUNES, 22 DE MAYO


Tuvimos que estar levantados temprano por la mañana. Habíamos estimado que tan pronto como hubiéramos acabado el desayuno, diríamos adiós a la tienda de jamón y huevos, y una vez organizado nuestro equipaje tendríamos tiempo para ir en taxi a la terminal aérea de Nueva York, si queríamos que las cosas fueran de manera agradable. No queríamos dejar nada para el ultimo minuto. Goodliffe, como manager nuestro y responsable de conseguir que fuéramos juntos a la fiesta, se cortó el pelo como hacia en ocasiones como esta. Decía que se sentía como una gallina intentando reunir un grupo de polluelos.

Siempre en el momento crucial alguien se pierde y mientras las llamadas de teléfono agitadas se dan lugar en la sala apropiada, otro miembro de la fiesta se perdía. Sin embargo, llegamos a la  terminal y fuimos dirigidos donde un autobús limusina estaba esperando para tomar a todos los pasajeros y llevarlos al Aeropuerto de La Guardia, en Chicago.

Por alguna razón u otra, yo me encargué de conseguir los preliminares del equipaje, pesándolos y etiquetándolos completamente antes que los otros y, por eso, fui el primero en estar dentro del autobús. Me senté confortablemente en un asiento cerca de la parte frontal, al lado de lo que parecía ser un caballero de edad avanzada de una débil complexión, quien inmediatamente entró en conversación conmigo. Conversación no es puramente la palabra correcta; fue un monólogo. En menos de cinco minutos, ya sabía su nombre, donde vivía, cual era su profesión y, también, que estaba de paso por Chicago en su ruta por California. Yo también le comenté lo que estaba haciendo en Estados Unidos, pero escuchando mas de lo que pude hablar, ya que no me dio oportunidad.

Cuando paró para respirar, pensé que era mi oportunidad para tomar la palabra, pero mis seis compañeros entraron en el autobús juntos, liderados por Goodliffe y tomando su camino a los asientos traseros sin fijarse en mí. Hacían demasiado ruido, riendo todos juntos, lo que fue obvio para el resto de los pasajeros, incluyendo mi locuaz amigo, comentándome que no eran los viajeros usuales. Era aparente que su discurso era inglés. Fue demasiado para el hombre de edad avanzada. Se dirigió hacia mi y me dijo de manera confidencial:"Fiesta teatral, supongo. Creo que no pueden parar de hacer su actuación". Desde ese día pensé cuantas respuestas ocurrentes podía haber hecho, las cuales por una vez yo descarté por el hecho de ser también miembro de la fiesta y, al mismo tiempo, cuidarnos a ambos de cualquier conflicto (el tipo de comportamiento que Francis White hubiera hecho espontáneamente). Por el momento, sin embargo, no había pensado en nada, de manera que sencillamente sonreí tímidamente, de manera que parecía decirle a ese caballero amigo, más rápido que cualquier cosa, que él había "lanzado un ladrillo". En todos los eventos, cualquier sospecha que teníamos en esa dirección fue rápidamente confirmada cuando Tom Harris se fijó en mí y me llamó en voz alta, "Geoffrey¿que estás haciendo ahí?. Vuelve aquí y sé sociable". Con un leve murmullo diciendo "discúlpeme", acepté la invitación de Tom Harris con entusiasmo.

Después de haber cruzado el Atlántico, nos considerábamos viajeros aéreos; en comparación, el viaje de cuatro horas desde Nueva York a Chicago parecía sencillamente un salto corto. Yo estaba seguro, que sin embargo, acostumbrado a volar, tenia una cierta experiencia en la emoción de despegar, pero habiendo alcanzado altitud y habiendo recibido la señal de que los cinturones de seguridad debían ser sacados, el resto del vuelo se hizo un poco tedioso. En unos pocos minutos nos habíamos cansado e interesado en mirar a través de las ventanas por lo cual, estábamos ocupados en pasar el tiempo. Paula estaba contenta leyendo. John Ramsay estaba dormido y el resto de nosotros jugando a diversos juegos de azar, relegados a un lado solo a la hora de la comida. Esta atmósfera de aburrimiento, impaciente y acentuada probablemente por nuestra ansiedad de conseguir una serie de actuaciones arregladas para nosotros en el distrito de Chicago, y experimentamos un sentimiento de nostalgia cuando la jornada llegaba a su fin, por fin, tomamos un taxi a los edificios del aeropuerto.

Una vez más nos encontramos con las cámaras de la prensa e hicimos entrevistas para los periodistas del periódico. Una vez más, otra vez, nos encontramos con un comité de recepción compuesto de eminentes magos americanos, pero esta vez con una diferencia. Eran los responsables de la organización de la convención por la cual nosotros estábamos visitando Estados Unidos. Estuvieron las cuatro personalidades que hicieron nuestra gira posible, para acomodar a nuestro público y nuestras apariciones durante la primera quincena de la convención en sí misma.

El primero en agradecernos que viniéramos cuando bajamos del avión, fueron los presidentes de las dos sociedades, Dr. Harlan Tarbell, presidente nacional de la S.A.M.(Society of American Magicians) y W. Russell Walsh, presidente internacional de la I.B.M. (International Brotherhood of Magicians). Entonces, cuando saltamos nuestro obstáculo, el cuarteto fue completado por el comité de emergencia de la corona de Verne W. Uker, jefe general de la convención y Werner C. Dornfield, en quién residía la responsabilidad del completo entretenimiento durante el período de cuatro días de la convención.

No hay duda que Verne Uker era el hombre adecuado para la posición de jefe del comité de la convención. Su  probada habilidad en organizar industrialmente y su alta posición ejecutiva que  tenía en este campo, fue suficiente para garantizar que la junta de presidentes le solicitara que sobrellevara esta importante tarea. Así mismo, para Werner Dornfield, también parecía poseer todos los atributos necesarios para encajar en este trabajo en la convención; a primera vista como maestro de ceremonias, entrevistador y entretenimientos organizados de manera combinada, también y lo que es más importante recalcar, una brisa y personalidad positiva la cual te inspiraba a la confidencia y amistad.

Aquí no hubieron formalidades.

Desde el principio de los nombres cristianos (o debería decir sobrenombres), lo que fue la orden del día y de ahora en adelante, fue "Doc", "Russ", "Verne" y "Dorny", en intercambio para Paula, Francis, Tom, John, Max y Geoffrey. Una vez más, se nos ocurrió especular porque Goodliffe no daba nunca su nombre. Esto hubiera sido muy útil. Un periódico de Chicago lo llamo George; evidentemente el periodista, incapaz de entender que nadie pudiera ser llamado sencillamente Goodliffe, se dejó llevar por su inventiva y lo escribió. Pensamos que era una oportunidad maravillosa para suplir la deficiencia y "George Goodliffe" pareció estar de acuerdo. 

El cuartel general de la convención estaba en el Hotel Sherman, un tremendo edificio ocupando un bloque completo y que tenía 1700 habitaciones. La planta baja contenía una recepción, restaurantes,  bares y todo tipo de tiendas, y tenia también un almacén mágico. El hotel estaba especializado en servir comidas para convenciones y en el primer piso era donde se celebraban. Había una sala de baile enorme, capaz de albergar a mil personas para cenar, y alrededor había otras habitaciones lo suficientemente grandes para hacer exhibiciones de todo tipo. Cuando llegamos, se estaba celebrando otra convención. Alguna sociedad de fabricantes de máquinas automáticas, estaban divirtiéndose y las habitaciones del primer piso estaban todo el día sonando con monedas de máquinas tragaperras. Nuestras habitaciones estaban todas en el quinto piso y, a la manera de los grandes hoteles americanos, estaban todas numeradas del número 500 hacia arriba. Mi habitación era la 552, las habitaciones en el sexto piso estaban numeradas desde el 600, y así sucesivamente. Un sistema excelente y muy conveniente. Afortunadamente, nuestras habitaciones no tenían vistas a la calle, pero estaba en una área interna y de manera que nosotros éramos capaces de ir a dormir tarde por la mañana sin temor a ser molestados por el incesante ruido de coches y taxis, un hábito el cual el conductor americano está muy predispuesto a la más ligera provocación. Cualquier mago que va a una convención de magia sabrá que es muy afortunado si consigue irse a la cama antes de las 2 ó 3 de la mañana. Esto puede ser muy divertido en un período de cuatro días de convención en sí misma, pero nosotros habíamos tenido tres semanas de esas condiciones, de manera que si queríamos aparecer frescos ante nuestro público, teníamos que asegurarnos el hecho de poder dormir durante algunas horas del día.


MARTES, 23 DE MAYO

Hoy hemos empezado a trabajar; y quiero decir trabajar de verdad. La fiesta de hoy ha tenido dos espectáculos, uno en Chicago, el otro aproximadamente a 100 millas de distancia. La primera ha sido para el Rotary Club, en la sala de baile del Hotel Sherman. El Rotary Club Internacional número uno de Chicago; el primero y más grande Rotary Club del mundo. Aproximadamente, 600 miembros se sentaron a comer y nosotros fuimos sus invitados. Este público estaba esperando algo realmente bueno. Nuestras fotografías y publicidad fueron impresas en la revista mensual del club, la cual sin duda, reunió a un gran número de asistentes y nuestro programa y orden de aparición había sido cuidadosamente arreglado para dar un buen balance y para evitar cualquier sugerencia de duplicación en los efectos, siempre un peligro en un espectáculo en el que solo se hace magia.

Francis White fue nuestro maestro de ceremonias. John Ramsay acordó abrir el espectáculo con su novedoso acto en silencio, le seguí yo mismo con un efecto de carta apuñalada y posteriormente manipulación. Entonces Tom Harris, con su acto de magia cómica, Paula Baird con su magia artística con pañuelos y su popular habilidad en el acto con cartas y, finalmente, Goodliffe presentando la Pierna Cortada, usando la chica más bonita que el pudo encontrar como víctima. Francis, desde luego, realizó varios efectos entre cada uno de nosotros. La comida había acabado y la plataforma grande había sido limpiada para la acción, nuestro momento más esperado de todo el Tour había llegado. ¿Cómo podríamos grabarlo así? ¿Nuestro primer público en directo en los Estados Unidos? En una atmósfera inesperada, yo escuché una presentación por el Dr. Tarbell y entonces hizo crecer mi entusiasmo por "Dorny" y continuamos.

Mirando hacia atrás sobre lo que fue esta ocasión, es cuando uno puede ver la verdadera perspectiva, y ahora podemos ver que el éxito del resto de nuestro Tour dependió grandemente del resultado de este show en particular. Todo lo que sabíamos por el momento, sin embargo, fue que "habíamos llamado a la puerta", y aunque habíamos dudado e incluso no habíamos podido entender supongo que fue porque conocíamos nuestro estilo, nuestras maneras y nuestra manera de hablar que eran diferentes de los actos de magia americanos. No obstante, había también varias diferencias con respecto al público americano que nos encontraba más atractivos.

Nuestro segundo show durante este día fue en el club de campo de una pequeña ciudad conocida como Valparaiso, en el estado de Indiana, más o menos a 100 millas fuera de Chicago. No teníamos tiempo que perder, puesto que la jornada fue hecha en coche y fue una actuación por la noche, tuvimos el tiempo justo para empaquetar nuestro vestuario. Varios de nosotros conducimos en el coche de Dorny, y durante la jornada hablamos de manera confidencial acerca de nuestro esfuerzo en la comida del Rotary Club.

"Puedo deciros que sois buena gente", dijo. "Si tu maestro de ceremonias no ha ido bien esta tarde lo hemos arreglado con un pretexto u otro,  y yo he intentado sacar el trabajo hacia adelante para que el espectáculo de esta noche y el resto de los espectáculos os contraten".

"Pero", continuó. "Estaría encantado de deciros ahora que vuestro maestro de ceremonias Francis es el que toca esta noche y en las siguientes ocasiones".

No pienso que Francis White hubiera deseado cualquier tributo agradable por el hecho de haber tenido la dificultad de romper el hielo y ser nuestro primer maestro de ceremonias en el show en directo en U.S.A.

Ahora empiezo a entender el significado de esos pequeños murmullos de conversación que había oído hace tiempo y los he emparejado, he deducido largamente antes de que Dorny nos hablara, que él y los otros americanos estaban un poco ansiosos acerca de nuestras habilidades. Es bien conocido que Dorny nunca contrata un acto a menos que él lo haya visto anteriormente y aquí ha sido capaz de reunir y aceptar cinco actos, sencillamente por la palabra de Goodliffe que dijo que todo iría bien. En otro momento confidencial, Dorny nos dijo que él había estado bien y que había sido discutido por el comité antes de nuestra llegada y ellos habían llegado a la conclusión de que cualquiera que fuera nuestra magia, se podía probar a ver si gustaba, al menos por el hecho de hablar con acento inglés y, solo por eso, debería de ser atractivo para el público americano. Ellos no sabían que habían contratado a Tom Harris, desde Derby. Al menos los americanos lo entenderían y a la mayoría les gustaría. Recuerdo bien después de uno de nuestros shows que una señora vino hacia nosotros y nos dijo espontáneamente: "Me encanta escuchar la manera en que tus amigos hablan; te hacen sentir muy bien".

Espero y creo, que a ellos les guste nuestra magia también.

El público del Club de Campo de Valparaíso fue una mezcla de chicas, señores y adolescentes. Ellos estaban muy alegres, receptivos y eran muy educados, estaban fortalecidos por el tónico de nuestra recepción en la comida del Rotary Club (o fue esto lo que les maravilló puesto que esperaban que estuviéramos ahí de la misma manera). Cada acto fue recibido de manera entusiasta, pero creo que todos estamos de acuerdo que fue la noche de Tom Harris. El consiguió el chico ideal del público como ayudante, con acento americano, de manera que ninguno de los dos sabía lo que el otro dijo. Tom realmente hizo que nuestras actuaciones resurgieran de esta situación, para inmenso gozo del público. Este fue realmente uno de los puntos más altos del Tour y nosotros nos fuimos a la cama razonablemente temprano (2 a.m.) en unas muy buenas condiciones para relajar nuestra mente.


MIÉRCOLES,  24 DE MAYO

Se habían acordado dos compromisos más para nosotros en el día de hoy, ambos en el mismo lugar esta vez. El salón grande de la Escuela Mayor en Hinsdale, un precioso lugar en el suburbio de Chicago. Verne Uker había vivido cerca, de manera que supimos quién había sido el responsable de los acuerdos.

El primero de estos espectáculos fue después de comer, para los niños y cuando llegamos y, estábamos todos reunidos, había 500 niños de todas las edades. Pienso que cada jovenzuelo del vecindario estaba ahí. Habría podido oírlos desde tres bloques de distancia. Debido a la grandeza de los aparatos que necesitábamos para la magia para niños y a la dificultad de llevarlas en avión, ninguno de nosotros estaba bien preparado para este show. Dorny & Co., probablemente hicieran esto y se comprometieran con un mago americano para ayudar a que las cosas salieran bien. Su nombre era Bob Lotz, que había traído un acto especialmente para niños, que duraba al menos hora y media.

De nuestra fiesta, Francis White fue probablemente el mejor equipado con trucos que encajaban para niños y estuvo de acuerdo en hacer un acto individual. La comicidad de Tom Harris debería ir bien en cualquier sitio. Yo conseguí prestados los suficientes accesorios de la tienda de magia de Joe Berg para hacer la lección de magia de David Devant. Paula Baird decidió probar su acto de pañuelos y nudos y abanicos con cartas con florituras, a los cuales ella era adepta.

Las críticas dirán que las florituras con cartas no son buenas para entretener a los niños, pero los críticos solo existen para confundir y por la contribución de Paula solo tengo que decir que fue recibida por nuestro público juvenil con un gran clamor.

Francis White siguió a Bob Lotz en orden de aparición y sin conocer entonces los detalles de su acto, tomó la precaución de enviar a Goodliffe a las bambalinas para que saliera en el supuesto de que Bob hiciera cualquier juego que él también haría, o que Francis estuviera intentando realizar. El lector nobel de estas páginas entenderá que la duplicación de los efectos en todo programa de magia es uno de los más terribles pecados y teníamos que protegernos de esto. Yo obtuve una ovación de pie sintiéndome satisfecho de haber hecho lo que me tocaba. Cuando el siguiente diálogo se dio lugar entre Francis y Goodliffe:

Francis White, (ansiosamente): "¿Qué está haciendo ahora?"
Goodliffe: "La desaparición del vaso de leche".
F. W. (poniendo su propio aparato a un  lado): "Debo sacar esto"... 2 minutos. Entonces, más ansiosamente: "¿Qué está haciendo ahora?"
G.: "Pañuelos sacados del sombrero"
F. W.: "Bueno, esto fuera"... Pausa, entonces ahora más ansiosamente: "¿Qué está haciendo ahora?"
G.: "El periódico roto y recompuesto".
F. W.: "Eso fuera". "¿El está haciendo la carta en la naranja todavía?"
G.: "No. El está usando un limón".
F. W.: "Eso fuera". "Ahora solo falta que haga la bolsa y el huevo"

Afortunadamente, Bob Lotz no hizo la bolsa y el huevo, y Francis con sus recursos naturales fue capaz de hacerla.

Antes de la segunda actuación fuimos entretenidos de una manera encantadora en la casa de unos amigos de Verne Uker de Hinsdale. Desafortunadamente, yo he olvidado sus nombres, por lo cual espero ser perdonado. Este fue otro de los ejemplos de la hospitalidad abrumadora que recibimos donde fuera que íbamos y solo espero que si alguien de esa buena gente viene a Inglaterra, puedan mirarnos a la cara.

El show de la noche fue, desde luego, para adultos, mayormente los padres de los niños que habíamos entretenido después de comer. El salón estaba apiñado de capacidad; no había medidas de seguridad. Cuando los americanos deciden que hay algo que desean ver, ellos lo hacen a la fuerza y como si les gustara que les vieran, fueron generosos en sus aplausos hasta la extenuación. Creo que ellos deberían estar igualmente listos para permitirte saber si ellos lo hacen como tu. Afortunadamente, nosotros no experimentamos esto, pero nos sentimos seguros de que no hay una cosa tan bonita como un aplauso en América.

En esta ocasión no hubo ningún incidente excepto que yo noté que Francis White introdujo en su charla una nueva broma en su efecto de la Carta en la Naranja. Probablemente fue espontáneo, pero fue típico del material que él había usado y el cual a este tipo de público le gustaba. El caminó hacia adelante con tres naranjas en una bandeja e invitó a una chica de la fila frontal a elegir una. En esta ocasión una de las naranjas era muy grande y las otras dos realmente pequeñas. La chica parece que prefirió la grande, de manera que Francis remarcó: "Veo que has tomado la naranja americana y me has dejado con las dos inglesas".

Acabamos la fiesta en casa de Verne Uker, donde otra pequeña fiesta había sido preparada por la encantadora señora Uker. Otros amigos y personalidades mágicas estaban presentes, incluyendo a  "Okito" (Theo Bamberg) y Arthur Buckley con su su esposa, Helene, y su cuñada Madge, Francis Ireland y William Mayoh (Ho-Yam). Durante esta fiesta, la voz de cada uno de nosotros fue grabada en una grabadora de Verne en una entrevista conducida por Dorny en su inimitable manera. Goodliffe ahora tiene una copia de esta grabación y espero que sea posible preservarla para la perpetuidad, aunque solo incluyera la voz de Okito.


JUEVES, 25 DE MAYO

Los eventos ahora se empezaban a suceder incrementándose rápidamente uno con respecto al otro, puesto que la convención estaba cercana. Hicimos dos shows más este día; uno de ellos fue inesperado, y fuimos levantados de nuestras camas por Goodliffe a las nueve de la mañana con la información de que teníamos que estar listos en media hora para que nos llevasen a Winnetka para una comida en otro Rotary Club. Consideraciones aparte, sin embargo, esto bien valió el esfuerzo, si solo gozaramos de la conducción en coche a través de los preciosos suburbios de Chicago de Evanston, Wilmette y Kenlworth, a las orillas del lago Michigan. La segunda actuación fue en la tarde en el cuartel general del Club Moose. Bien podría haber 1000 miembros y amigos que estaban alojados en el salón, era casi un teatro y un exceso de gente de pie en las puertas de acceso y corredores laterales.

Cuando esto acabó, alrededor de las 22'30 horas, fuimos requeridos para visitar un restaurante y bar de licores, regentado por los hermanos Schulien, Matt y Ed. El bar de licores americano es lo más parecido a una casa pública inglesa, la principal diferencia es que en U.S.A. está abierto todo el día y, la mayor parte de los días, todas las noches también. Para mi esta visita fue el evento más interesante del día. Además, recorrimos el bar de licores donde Matt Schulien tiene otras dos actividades que le dan crédito, es un coleccionista; no de sellos, no de huevos de pájaros o mariposas; incluso tampoco de vitolas, nada generalmente común. Matt Schulien colecciona cascos de bombero. Todo tipo de nacionalidades de cascos de bombero cuelgan alrededor de los muros de su restaurante. A mi me gustaría saber como alguien se prepara para hacerse con una colección así. ¿Llama uno a varias estaciones de bomberos y pregunta por cascos que ya no se hacen servir, o atiende a todos los fuegos en el distrito para coger cascos los cuales han sido perdidos entre el nerviosismo o sabe él de otros espíritus parecidos que tienen el mismo hobbie, y que intercambian duplicados?

Lo primero y más importante, sin embargo, es que Matt Schulien es un mago de un nivel muy alto y esto le da la posibilidad de verle en acción, lo cual nos atrajo y no dudamos entre otras cosas en ir a su establecimiento.

Matt Schulien es un hombre grande, un hombre muy grande; de hecho, con un estilo tal que se podría definir "como la más grande cosa en magia", tiene unas enormes manos y es muy jovial. Lo que esas enormes manos pueden hacer con un mazo de cartas deja al público, y efectivamente a muchos magos, sin aliento. Cuando una fiesta ha acabado y sus comensales han terminado su comida, él vendrá y se sentará en sus mesas para entretenerlos. Cada efecto es acompañado por un giro humorístico típico de Matt Schulien. Fuimos afortunados de ser testigos de varias sesiones de este tipo, pero fue indudablemente uno por los cuales él es un renombrado artista, y que era el efecto en el que se tragaba un cuenco de peces dorados.

Si simplemente describes este efecto como los peces dorados que se tragan, puede sonar un poco repugnante, pero la manera en que el juego se realiza y el humor con el que Matt Schulien lo maneja para sacarle partido de esto, dispersa cualquier otro pensamiento de la mente del espectador, pero no entra dentro del espíritu desagradable que podría encerrar.

Imagínate una barra con los clientes todos sentados en un lado y Matt Schulien de pie, detrás. En un estante, un gran cuenco con una innumerable cantidad de peces dorados nadando dentro de el. Uno a uno los peces son tomados desde el cuenco y, aparentemente, tragados. Pero de repente, Matt toma uno y se lo ofrece a un cliente, con la invitación: "Toma un pez dorado", con las consiguientes risas del resto, la persona a la que le concierne lo rechazará, pero si lo conoce, aceptará la invitación. No es necesario decir que el pez será visto en la próxima actuación, nadando tranquilamente alrededor del cuenco como si nada hubiera ocurrido, pero todos los que vayan a Chicago, deberían decir: "¿Pagamos una visita a los Schulien?"


VIERNES, 26 DE MAYO

No teniendo nada que hacer en particular en el día de hoy, yo decidí disculparme con la llamada de la mañana y permitirme el lujo de dormir tanto como me fuera posible. Me encontré con que los otros tuvieron la misma idea, por lo que mis notas aquí solo remarcan, desayuno a las 12 del mediodía, comida a las 3 del mediodía. Mis planes para una largo sueño habían sido muy exitosos.

No deambulamos muy lejos del hotel durante el día de hoy y fuimos capaces de notar un cambio que rompía la atmósfera del lugar. Se fue tal como los hábitos normales de la gente; las máquinas automáticas y las tragaperras también habían desaparecido. En su lugar, un montón de actividad de diferentes tipos podía oírse y grupos de gente habían sido rápidamente vistos incrementando números de gente de pie alrededor de las salas del hotel o en las esquinas, un tanto precipitadas sobre algunos extranjeros con el requerimiento de: "Toma una carta" o "¿Has visto este?".

Los magos locos estaban tomando posición.

En caso de que alguna sociedad mágica esté reclutando nuevos miembros, debería ofenderse por estas palabras. Tengo que decir que ellos pronto aprenderán que los negocios en magia tienen que ser locos, de otra manera, tú deberías estar loco.

Esa tarde nosotros teníamos que estar "en la fiesta de la noche antes", una reconocida institución de cualquier convención mágica, en cualquier país del mundo que quiera mantenerse. En esta fiesta, algún tipo de entretenimiento se acuerda siempre para los que llegan al hotel la noche antes de que empiece la convención. No hay mago que pueda esperar largamente sin arreglar algo. Yo no debería sorprenderme si, pronto, alguna mente brillante organizara la fiesta de la noche antes de la noche anterior.

En esta tarde tan particular, un informal show mágico tuvo lugar en el gran salón de baile, donde un gran escenario alojaba a 700 u 800 personas que iban a reunirse. Durante este evento todos los miembros de nuestra fiesta fueron presentados al público americano y cada uno de nosotros realizó algún pequeño juego de magia.

Fue un placer para mi grabar la llegada de dos artistas británicos más, que eran Willane y June (la señora Willane). Willane, ayudado por June, tiene uno de los más elegantes y novedosos actos de magia cómica en este país y fue muy desafortunado que otros compromisos previnieran que estos grandes artistas estarían con nosotros hasta que la convención hubiera comenzado. No obstante, fueron presentados como miembros de la fiesta británica y, desde luego, tomaron parte en la gran actuación del teatro en la Calle Octava.



Saludos magi-cordiales y hasta el próximo mes.

Sinceramente,

F. Amílcar Riega i Bello





lunes, 21 de mayo de 2018

LOS BRUJOS VOLANTES CAPITULO II


NUEVA YORK


MIÉRCOLES, 17 DE MAYO


En una forma de nuevo diario, empiezo a hacer la crónica de los eventos del otro día, aunque estoy en lo cierto si lo que hago es irrelevante. Incluso ahora, no estoy del todo seguro cuando el martes acabó y empezó el miércoles. Recuerdo vagamente y Francis White lo confirma, que tuvimos un almuerzo en el avión a las 7 de la mañana del miércoles, a 25000 pies por encima del Océano Atlántico. Tengo la misma certeza, que nosotros almorzamos en el Aeropuerto Internacional de Nueva York también a las 7:30 del mismo día. Esa es la confusión resultante de viajar a 300 millas por hora, probando de volar alejándonos del sol.

En algún momento de la noche (o temprano por la mañana), sin embargo, dimos un show espontáneo a los otros pasajeros. Imagina sencillamente un avión de 60 asientos para 10 personas, 6 magos y 4 espectadores. ¿Fue sencillamente una temporada floja o fueron ellos los únicos cuatro que se arriesgaron a viajar con "Los Brujos Volantes"? En todos los eventos, nuestro público iba poco a poco incrementándose, uno a uno (sino del todo) de los siete que formábamos la fiesta. Alguien había murmurado, "¿quién está conduciendo el avión?".

A parte del ruido de los motores, o quizás de lo extraño de la experiencia, ninguno de nosotros durmió mucho durante la noche, excepto Johnny Ramsay quién durmió la mayoría del tiempo. Tom Harris y John, ocuparon las habitaciones adyacentes en el Hotel Sherman, y Tom me aseguró que Johnny no había dormido otra vez hasta la jornada posterior. El resto de nosotros, había fumado y hablado, bebido frecuentes tazas de café e incluso habiamos jugado a las cartas para pasar el tiempo. Al romper el alba, cuando estábamos prácticamente en la oscuridad, por decirlo así, el amanecer duró varias horas. Fue en este momento que sabíamos que el capitán había decidido que era innecesario aterrizar en Gander, en New Foundland y que volaríamos directos a Nueva York. Nuestra gran carga de combustible y las condiciones de tiempo excelente hicieron esto posible. De ahora en adelante, todos estábamos constantemente mirando a través de las ventanas para ver algún signo de vida debajo de nosotros, pero por un largo tiempo, todo lo que pudimos ver fue un color azul profundo producto del reflejo del cielo que teníamos encima, hasta que alguien en el lado opuesto del avión dio un grito y tuvimos la primera visión de tierra americana. Teníamos que estar a alguna distancia de Nueva York todavía, por lo que esperamos un poco antes de que nos recogieran chicle, el asistente de vuelo y nuestras orejas pararan de estar bloqueadas, indicando que estábamos perdiendo altitud. Estábamos sobre el pantano sobrevolando muy bajo la superficie y cuando las alas del avión nos hicieron ver más adelante, pareció como pensábamos que deberíamos estar bajando hacía el mar. De repente, sin embargo, vimos como debajo de nosotros hacíamos un perfecto aterrizaje en Idlewild, el gran Aeropuerto Internacional de Nueva York.

¡Habíamos llegado!

El aeropuerto internacional está alrededor de unas 20 millas del centro de Nueva York. Aparte de esto, y del hecho de que solo eran las 7 de la mañana (cinco horas menos que la hora de Greenwich), había un grupo famoso de personalidades mágicas norteamericanas esperando para recibirnos en el aeropuerto. Harry Blackstone, Cardini y Bruce Elliot estaban allí. También había reporteros de prensa, fotógrafos y el representante en Nueva York de Aerolíneas SABENA. Cómo de felices estábamos también de ver a Paula Baird, que se había reunido con nosotros después de viajar (en el Queen Mary).

 El primer obstáculo que tuvimos que sortear fue conseguir pasar las aduanas. Ninguna de las influencias de "SABENA" pudo evitar esta inspección. yo casi diría "interrogatorio". Max Andrews tuvo grandes dificultades. Después de todo, Max era un serio hombre de negocios y alguna de sus "muestras" dieron lugar a unas cuantas explicaciones. Pero los oficiales de aduanas fueron realmente muy amables y, eventualmente, después de que Tom Harris creara la diversión necesaria haciendo su acto en medio del salón de aduanas, dejaron pasar nuestro equipaje y maletas antes de que algo grave sucediera.

En esta ocasión yo me sentí seguro hasta que preguntaron por el otro nombre de Goodliffe. El mismo Goodliffe se apartó del oficial que hacía el recuento de maletas cuando la siguiente conversación tuvo lugar: 

Oficial de aduanas: ¿A quién pertenece esta bolsa?
Max Andrews: Goodliffe.
Oficial de aduanas: Goodliffe, ¿quién?
Max: Sencillamente "Goodliffe".
Oficial de aduanas: "Aquí esto no sirve. ¿Cuál es su otro nombre?"
El coro de Brujos Volantes: ¡No lo sabemos!. Tendrá que preguntárselo a él.  ¡Hola "Goodliffe"!.

Goodliffe se apresuró a través del salón donde estaba el oficial para hacerle una consulta. Mantuvimos nuestro aliento y nuestras orejas atentas, pero no hubo manera. El oficial de aduanas escribió algo a su manera y Goodliffe continuó caminando hacia adelante con una sonrisa en su cara, dejándonos con nuestra curiosidad otra vez insatisfecha.

Nos hicimos más fotografías en el campo de vuelo cuando una de las azafatas permitió a Goodliffe tener esta suerte y entonces fuimos a una habitación privada del bar de desayunos, durante el cual tuvimos la oportunidad de hablar con nuestros invitados y también de ser entrevistados por los representantes de la prensa. De acuerdo con nuestro calendario, yo había entendido que estaríamos descansando cinco días en Nueva York antes de ir a Chicago para iniciar la gira. Estábamos ahora, sin embargo, siendo presentados por un programa de eventos todo arreglado para nosotros por SABENA.

¡Dios mío! ¿Había yo dicho cinco días descansando?

Dos apariciones en televisión, dos ensayos para lo mismo, dos cenas con fiesta, una entrevista en la radio para el pobre Goodliffe a las siete de la mañana y un show de teatro el domingo. Pudimos ver a todos los demonios en unos pocos días de paz y tranquilidad que se desvanecían en el aire, e incluso entonces no sabíamos la mitad de todo. Un grupo de coches estaban disponibles otra vez para llevarnos durante 20 millas a la ciudad de Nueva York y pronto tuvimos la primera vista de los rascacielos, tan familiares para nosotros por las películas y cuadros. Nuestro hotel, el "Abbey", calle 51 con la 7ª Avenida, era realmente tranquilo y confortable, y nosotros muy agradecidos nos fuimos al santuario de nuestras respectivas habitaciones.

Sintiéndonos frescos y en perfectas condiciones de explorar, yo tuve mi primera cita en la sala del hotel con el Dr. Craige Earl, o, como él es más familiarmente conocido, Profesor Quiz, porque fue el quién instauró el primero de los programas "Quiz" los cuales crecieron enormemente en popularidad y eventualmente en todo el país. Cuando estuvimos en la ciudad, el doctor casi siempre se encontraba en el mismo punto del Hotel Abbey, y era desde su oficina central que él manejaba sus negocios con respecto a sus programas. Ahora la mayoría de su tiempo lo gastaba en su granja de Pennsylvania. Una vez el doctor se hizo cargo de nosotros, actuando como guía y mostrándonos las conexiones con esas pequeñas cosas, en realidad ignorancia de la cual es en gran parte responsable el sentimiento extraño de estar en otro país del que no se es. 

Todos estábamos encantados por esta iniciativa y yo personalmente estaba muy agradecido cuando fuimos capaces de encontrar un poco (muy poquito) de hospitalidad cuando Francis White nos invitó a juntarnos para comer una tarde. El bueno de Francis, siempre daba el toque adecuado, pero ¿dónde consiguió el ese dinero?

El día en cuestión en que se dio la cena en el Hotel Abbey por el Gremio de Magos de América, una sociedad en que los miembros eran principalmente profesionales y que contaba con magos de alta reputación, pero que no tenían referencias de nosotros.

Harry Blackstone estaba en el trono y el número total de personas sentadas en la fiesta serían unos 35 o 40, incluyendo Dai Vernon y Frank García, quien ahora llevaba la tienda de magia de Max Holden. Hacia el final de esta cena, yo estaba avergonzado de decir que gradualmente tenía un gran dolor de cabeza, sin duda por la jornada que habíamos pasado, una larga noche (cinco horas más largas de lo normal) en el avión sin dormir mucho y el nerviosismo de llegar a Nueva York. Francis White y Tom Harris me sacaron de la habitación sin que se hiciera ningún comentario y me fui directo a la cama. Y con la ayuda de un par de aspirinas dormí lo suficiente.


JUEVES, 18 DE MAYO

Al día siguiente, me sentía como un hombre nuevo y fui a tomarme un café a un bloque más allá de donde estaba el hotel donde el desayuno se podía conseguir por un precio razonable. Yo busqué en varias direcciones y descubrí el lugar que me cautivó con las palabras "huevos con jamón". Entré y varios otros estaban sentados del mostrador. Tom Harris, estaba hablando sobre el acto que había hecho. No tenía nada que ver con nuestra última visita a este bar.

Hoy teníamos que hacer nuestra primera aparición en televisión. A las 12 del mediodía, el calendario decía que teníamos que presentarnos a nosotros mismos. WJZ Televisión del broadcasting americano y compañía, para el programa que íbamos a hacer y estaríamos en el aire a las 12'30 horas. Esto quería decir que teníamos media hora para discutir y ensayar, lo cual era típico de la manera que hacían las cosas en Estados Unidos. El ensayo, en sí mismo, consistía en hacernos dos preguntas por parte del productor: ¿qué vas a hacer? ¿cuánto tiempo necesitas? Redúcelo a cuatro minutos y tú estás dentro. Afortunadamente, para nosotros, teníamos todos mas o menos experiencia en televisión. También, Dr. Quiz, como buen chico que era, venía con nosotros y fuimos capaces de dar un paseo rápido por la sala anexa al estudio con el doctor actuando como productor. Esto significaba que todos estábamos reorganizando nuestro material y estábamos sencillamente listos para cuando fuéramos llamados.

Como el título del programa sugiere, consiste mayormente en publicitar varias cosas buenas para la gente, con productos de entretenimiento intercalados. La particular comodidad con la cual fuimos asociados era un popular producto que contenía amoniaco y que la mayoría de las esposas hacían servir en América y el anunciante pidió a Francis White para que le ayudara a ponerlo en nuestro show.

"Ahora, señor White", dijo el anunciante. "Déjeme mostrarle nuestra magia particular". Y poniendo la botella enfrente de Francis, continuó hablando de las virtudes de este producto que contenía amoniaco. Yo pensé que en este momento Francis estaba un poco angustiado, pero no podía ver porque razón le estaban cayendo las lágrimas. El espectáculo que nosotros habíamos dado no había estado del todo mal. Aparentemente, sin embargo, respondiendo al anunciante, él había inspirado profundamente y con esto, un pulmón lleno de gases de una botella que no estaba tapada, con los consecuentes resultados.

Esa tarde, nosotros fuimos capaces de ver por primera vez y poder observar Nueva York de noche, las luces de Broadway. Y sencillamente fue fantástico. No hay palabras para describir la cantidad de iluminación cuando el ojo tiene un fondo oscuro y esto hace que un visitante de Inglaterra se pare y se quede sin aliento. Sin embargo, es sorprendente como de rápido uno consigue usar esto para otras muchas ideas que te vienen a la mente.


VIERNES, 19 DE MAYO

Como pronto leerás, este fue un día realmente ajetreado. Goodliffe tenía una cita a las 7 de la mañana con John B. Gambling para una entrevista en la Radio W.O.R. de la Mutual Broadcasting Company y como yo me había despertado por el tráfico, decidí ir con ellos y escuchar. Me encontré con que Francis había tenido la misma idea, de manera que fuimos los tres presentados en Radio Station W.O.R.

El programa de John Gambling era un programa que se emitía pronto por la mañana en el cual se escuchaban cuatro piezas musicales interpretadas por una orquesta, con el mismo John anunciando nuevos productos, partes metereológicos. Se hacía publicidad y cualquier otra exquisitez que salía al mercado. Nosotros fuimos algunas de las exquisiteces y aunque yo solo había ido a escuchar, fui introducido en la entrevista. Para nosotros, lo extraño de la cuestión de las entrevistas de radio en América es que eran conducidas, casi enteramente, sin guión. Y con una atmósfera muy fresca y casual, relatando cosas en función de la habilidad del entrevistador para que la conversación fluyese. Naturalmente, con gente experimentada en hacer radio como Goodliffe y Francis White, la tarea de John Gambling fue fácil, pero yo estaba temeroso de que John tuviera más oportunidad de mostrar su habilidad conmigo mismo, cuando realmente esta era mi primera vez  en la radio. Este método de llevar a cabo un programa de radio de entrevistas, sin embargo, parecía producir en resultado mas natural y similar a los programas británicos, donde todo se lee de un guión preparado.

Ya de regreso del estudio, nos fuimos a almorzar donde habíamos estado el día anterior y, entonces de repente, aprendí la verdad acerca de las cortadoras de césped... Previamente yo había visto a Goodliffe y Tom Harris hablando juntos en voz baja en diferentes momentos, como si conspirasen y, ocasionalmente, tuve que mencionar lo de la cortadora de césped, seguido de una gran carcajada. Esto se volvió en una broma privada, pero ahora Goodliffe dijo: "¡Geoffrey, vamos a ir a buscar la cortadora de césped!".

Parecía que Tom Harris, ansioso de ayudar a incrementar nuestros ingresos, había pedido a un número de casas comerciales las cuales hacían negocios, si estaban interesados en permitirnos anunciar sus productos durante uno de nuestros shows en televisión. La única firma comercial con suficientes ventas en el mercado americano para hacer esto posible fue una popular empresa de cortadoras de césped. La brillante idea fue ahora recoger una muestra del comercio de un agente en Nueva York y llevarla a través de la ciudad hasta la tienda de magia de Max Holden, donde Frank García con su siempre manera de colaborar, estuvo de acuerdo para trucar la caja de hierba de manera que pareciera que estuviera vacía, una larga lluvia de flores de muelle podía ser sacada de allí.

Bien, nosotros teníamos que bajar la máquina de la oficina del agente en el piso 12, fuera en la calle y dentro de un taxi, y después de las advertencias del conductor, entre las cuales yo detecté algo así como: "¡Saquen esa cortadora de cesped de Broadway!"y deposítenla con Frank García. Desde ahí subimos el resto de nuestro grupo y nos dirigimos al ensayo de televisión, un show conocido como "HAZLO FÁCIL" donde teníamos que ir a apalear al productor yendo detrás de él, arriba y abajo, enfrente de la cámara, con una charla determinada, muy erudita, llevada a cabo por la oficina del agente. Que pena que el programa no hubiera podido ser menos apropiado para introducir en el mercado una cortadora de césped y hacerlo más fácil, consiguiendo que nuestros corazones nos fallara cuando íbamos a aporrear al productor.

¿Qué ocurrió con la cortadora de césped? Bien, todo lo que yo sé, es que Frank García todavía la tiene. Nosotros no teníamos tiempo para devolvérsela al agente.

Quizás, Frank García, estaba probando de vendérsela a cualquier mago como un asombroso nuevo juego, apropiado para todo tipo de entretenimiento mágico.

Quizás la veamos en el nuevo catálogo de Max Holden.

Hubo un pequeño incidente con la cortadora de césped, aunque eso ocurrió después de nuestra intervención en televisión. me referiré a esto más tarde.

El ensayo para el programa de televisión "HAZLO FÁCIL", fue más o menos a lo que estábamos acostumbrados en Inglaterra. Hubo una charla general con el productor para escuchar cada una de nuestras ideas. A continuación, nosotros actuamos con nuestro propio accesorio para mostrarle que proponíamos, y, finalmente, una carrera completa enfrente de las cámaras. "HAZLO FÁCIL" es un programa que se emite regularmente desde la W.N.B.T. de la National Broadcasting Company de América, y siempre, entiendo, con las mismas características, un chico y una chica, que son elegidos al azar, sin duda, como mucho por sus cualidades fotogénicas y por sus habilidades musicales. El chico toca un gran piano y la chica está de pie al lado de él mientras ambos cantan. Entre las canciones hay un pequeño diálogo, pero en esta ocasión la idea del productor era que uno de nosotros caminara por delante de la cámara, después de cada canción, quedándose entre el chico y la chica, haciendo nuestro efecto de magia, mientras la música paraba de sonar y, finalmente, caminábamos en la dirección opuesta.

Ellos se esforzaron eligiendo títulos de canciones que encajaran con nuestros juegos y recuerdo a Paula Baird hizo la desaparición de los nudos de un pañuelo al compás de "Bewitched, bothered and bewildered" y, Tom Harris, su conejo con un pañuelo, acompañado por "Run Rabbit Run". He olvidado que otras canciones había, pero creo que la mía tenía algo que ver con diamantes, porque yo estuve haciendo la secuencia de los dedales bailarines incrustados con brillantes. La producción completa, sin embargo, estuvo muy bien, fue algo sentimental, entremezclado de música y magia.

No hubo lugar para la cortadora de césped.

Como la emisión de este particular programa siempre se emitía a las 18'30 horas, era el favorito de los niños y, además, el productor no tuvo dudas para apostar por la seguridad, pensando que el juego en que Goodliffe se cortaba la pierna debía ser omitido, especialmente porque se utilizaba a una chica como víctima. Se tenía que comprender que los niños recordaran al chico y a la chica como un héroe y una heroína, y nunca se debía desprestigiar a las estrellas favoritas de la televisión. Más tarde yo escuché que los chicos de Nueva York pensaron que habría estado bien ver a una chica con su pierna cortada.

El programa tuvo mucho éxito, aunque yo tuve que hacer mi rutina de dedales bailarines (lo cual es normalmente "siempre tan gracioso") encima del piano, en una actitud que parecía indicar que mis brazos estaban paralizados de los codos hacia arriba. Aquí tuve que rendir tributo y ser eficiente con el director del programa y los técnicos, quienes sin notas o guión de cualquier tipo, se agarraron a la orden de que todo debía fluir, mientras cada uno de nosotros, teniendo demasiadas cosas en que fijarnos para nuestra propia entrada, maravillados de tal manera que un corto periodo de tiempo de espera, podía devenir en un aparente caos.

En los camerinos del estudio estábamos muy ocupados empaquetando nuestras cosas, sintiéndonos razonablemente agradecidos con nosotros mismos y ansiosos de volver al hotel. donde oímos una llamada de teléfono en el pasillo del lado exterior, donde alguien había abierto la puerta de nuestra habitación diciendo que había una llamada para Goodliffe. Nuestros espíritus se elevaron más lejos. ¿Quién podía llamarnos tan pronto después del programa? Debería de ser un agente, ansioso por contratarnos para otra actuación, que nos había visto en televisión. Pero en realidad, nuestros pensamientos fueron en dirección equivocada, ya que quién había llamado era un agente de la empresa de cortadoras de césped, indignado y preguntando porque no habíamos hecho el juego publicitando su  máquina.


SÁBADO, 20 DE MAYO

El sábado era día libre y en lugar de entretener, buscamos un espectáculo en Nueva York y fuimos entretenidos. Hicimos muchas cosas para pasar el tiempo y fuimos a tres espectáculos. Como incentivo del momento, decidimos que iríamos por la mañana a visitar "Radio City" Music Hall, con su tremendo auditorio, el más grande que yo he visto en mi vida. Después de comer, fuimos a un cine a ver "El Tercer Hombre". Llegamos a la conclusión de que era una manera prolongada de ver una pintura británica. Entonces, más tarde, realmente nos fuimos a celebrar el colofón y reservamos una mesa en el Night Club "Latin Quarter", donde la mayor de nuestras sorpresas, fue nuestro cómico británico Tommy Trinder y que fue el plato fuerte del espectáculo. Fue un gran placer para nosotros cuando él se reunió en nuestra mesa después de la actuación. Antes de que hubiéramos cenado en un restaurante que estaba cerca (no pudimos conseguirlo en el "Latin Quarter") y en mis notas escritas en clave, encuentro un comentario que pone: "Roast Beef 18 X 9 X 1". Esto fue, presumiblemente, un intento de referirme a las dimensiones de un trozo de carne que uno o dos miembros de la fiesta pidieron para cenar y con el que tuvieron suficiente, yo me quedé reflexionando y asombrado por si mi lápiz se había roto o mis ojos me estaban engañando. Fueron ciertamente tremendas piezas de carne y se superpusieron en el plato por ambos extremos. Yo quería decir a esos que pidieron la carne que estaba muy buena, pero, aunque ellos disfrutaron enormemente de ellas más o menos durante media hora y que parecía que no les impresionaba, ya que el camarero se llevó los platos sin poder haber acabado, de una manera más o menos parecida que en la misma condición que se habían servido.

Fumar no esta permitido en los teatros y cines de Estados Unidos, lo cual parece extraño considerando que es el lugar donde la mayoría de nuestro tabaco está creciendo. Esta restricción no me preocupaba, pero alguno de nuestra fiesta se fue a fumar fuera en lugar de disfrutar del show. Goodliffe nunca se olvidaba, para visitar un teatro o cine, tener una bolsa de caramelos con él para entretenerse.

La norma contra el tabaco en un lugar de entretenimiento tampoco le preocupó mucho a Johnny Ramsay, si el hubiera ido a uno de esos lugares, los cuales, tan lejos como yo conozco, nunca lo hizo porque él estaba completamente por cuestiones de salud dejando de fumar. Incluso a John nunca se le había visto sin un cigarrillo encendido en su boca, pero, si mirabas de cerca, podías observarle que no fumaba de ningún cigarrillo, aunque pareciera que el cigarrillo que aparentemente tenía en la boca le caía ceniza de el. Eran cigarrillos trucados y él tenía un buen stock de ellos, por esto él siempre caminaba durante todo el tiempo con uno en su boca, especialmente en lugares donde fumar estaba prohibido, hasta que alguien le llamó la atención y él colocó ese cigarrillo falso dentro de su bolsillo. Su broma favorita era poner sobre un mantel blanco en un restaurante uno de esos cigarrillos y dejarlo ahí hasta que el camarero horrorizado lo cogiese y lo pusiera en un cenicero, sin duda tenemos que felicitarle por haber estado tan rápido y prevenir que el mantel se hubiera quemado.


21 DE MAYO, DOMINGO

Este fue nuestro último día completo en Nueva York y, por la mañana y después de comer, fuimos libres de hacer lo que quisiéramos. Después del desayuno, Tom Harris y yo enviamos por correo unas cuantas fotografías a Inglaterra de parte de Goodliffe, de manera que pudieran llegar a tiempo para ser publicadas en el próximo ejemplar de su revista "ABRACADABRA". La oficina de correos central es la única que abre en domingo y, estaba relativamente lejos, de manera que decidimos tomar el metro de Nueva York. Goodliffe habría tomado un taxi, pero yo creo que nosotros teníamos que ahorrarle la diferencia entre el metro y el taxi por sus tarifas. No pensábamos en cargar este gasto a la revista "ABRACADABRA", pero alguien nos persuadió de esto.

El metro de Nueva York fue tan confuso para nosotros como, sin duda, el sistema del metro de Londres es para un neoyorkino que lo ve por primera vez. La primera cosa que hicimos fue ir a un pequeño lugar que parecía como una taquilla y pedir por un billete. Pronto nos dimos cuenta de que los americanos no tienen billetes para el metro. Tu puedes ir tan lejos como gustes por 10 centavos, los cuales pones dentro de una máquina y pasas un torno que te deja acceder a la plataforma. El lugar donde nosotros habíamos ido era una taquilla que estaba sencillamente para dispensar cambio si no tenías una moneda de 10 centavos.

Después de comer, Max Andrews repentinamente volvió al hotel diciendo que había encontrado un autobús a motor el cual nos podían alquilar para dar una vuelta por el centro de la ciudad hasta el final de Manhattan, de manera que consiguió asientos para todos nosotros. Esto parecía ser una manera espléndida de pasar la tarde divirtiéndonos en un autobús. Teníamos que empezar a ver Nueva York y conocer cual era el centro de la ciudad y la sección de la zona alta. Personalmente, cuando se está visitando un lugar por primera vez, particularmente otro país, nunca me siento cómodo hasta que tengo un mapa muy claro en mi mente y me puedo orientar a mi alrededor, de manera que una de las primeras cosas que yo hice fue comprar un mapa. Incluso antes de esto, sin embargo, el profesor Quiz, en nuestro primer encuentro, casi percibiendo mis preocupaciones, me había explicado las directrices a seguir en la ciudad de Nueva York de una manera concisa tal que:

La ciudad cercana a Manhattan, una isla aproximadamente de 15 millas de largo por 4 millas de ancho, midiéndola de norte a sur, con el río Hudson en el lado oeste y el Est River en el lado este. La parte superior de la ciudad es el norte y el centro de la ciudad el sur. Las avenidas van a lo largo de la isla, de norte a sur y las calles numeradas la atraviesan, o lo que es lo mismo, este y oeste, con la parte más baja de la numeración al fondo del sur. La única excepción a esta regla es Broadway en sí mismo, el cual atraviesa diagonalmente la mitad de la ciudad y donde se junta con una de las avenidas, es una plaza. Por el momento, la famosa Times Square es la intersección de Broadway y la Séptima Avenida. Cualquier lugar en la ciudad puede ser fácilmente divisado desde esta intersección, como es el caso de nuestro hotel, el cual estaba en la Calle 51 con la Séptima Avenida.

La ruta en autobús fue muy interesante, porque el centro de la ciudad acoge los  negocios y las secciones financieras, incluyendo la famosa Wall Street y también The Bowery y Chinatown. Teníamos un buen conductor,  el cual nos señalaba los lugares de interés por un sistema de  altavoces en el autobús. Fue muy amable y de una personalidad muy jocosa, bien vestido para el trabajo de organizar fiestas de visitantes en una ruta turística, e intercambiando sus comentarios con unos pocos pero elegidos sabios consejos en forma de bromas. Yo me podría haber alegrado de esto, pero me pareció que había oído alguna de esas bromas antes; de hecho, yo tenía la plena certeza de que uno o dos de ellos los habían hecho algunos magos durante muchos años. Pero bueno, todos disfrutaron y rieron en el momento apropiado. No fue muy largo antes de que nuestro guía bromista se diera cuenta de que tenía una fiesta de magos británicos a bordo, y cuando estábamos juntos en una de las esquinas en The Bowery, preguntó si alguno de nosotros quería mostrar al resto de los pasajeros algunos juegos durante la ruta de regreso. De común acuerdo todos miramos a Tom Harris, quien estaba siempre listo y obligado en cualquier ocasión y, por lo tanto, enriqueciendo los conocimientos del guía, fuimos presentados y Tom consiguió un pequeño show. Estaba temeroso de que su estilo fuera del tipo que sacudiera o golpeara a alguien del autobús, pero nadie se preocupó, al menos Tom Harris. ¡Vaya grupo!.

El viaje en autobús se hizo un poco largo de manera que éramos incapaces de quedarnos dentro de él durante todo el tiempo, pero bajamos en el punto más cercano a nuestro hotel para refrescarnos antes de nuestra cita por la noche. Éramos los invitados de algún prominente miembro de la I.B.M. de Nueva York y de la S.A.M. Nos reunimos para una recepción y cena, en la cual nuestro principal maestro de ceremonias fue Ralph Read, el editor del curso de magia del Doctor Tarbell. Después de la cena fuimos al teatro Mark Hellinger, también como invitados, en un show en el cual todos eran magos realmente cualificados, ayudando a la Fundación del Corazón de Nueva York, y se llamó La Batalla de Los Magos.

Este show no tenía conexión con nuestra gira y visita a América, pero fue sencillamente una coincidencia, siendo patrocinado por Bruce Elliot y la revista de magia Phoneix. Fue, sin embargo, sentida por los organizadores como una buena idea si uno de nuestros números aparecía como la sorpresa de Inglaterra. Paula Baird fue elegida para este honor y fue como hacer que uno de los más agradables miembros del grupo, contrastara con el resto del programa. Consecuentemente, fue necesario para ella estar en el teatro más pronto que el resto de nosotros para ensayar con la orquesta. Ella, dejó la cena a la mitad y Goodliffe, en su posición de manager, se fue con ella.

Cuando se fueron y atravesaron la puerta, gritamos: ¡Mucha suerte, Paula!. Goodliffe se giró e hizo una de esas puntualizaciones las cuales había hecho tanto como para hacerle popular entre los magos de Estados Unidos.

"Bien, chicos", dijo.

"Si no tenéis suficiente para comer, sencillamente enviadme vuestras sobras y yo las distribuiré como siempre".

"Demasiado para comer". Si nos hubiéramos comido la mitad de lo que fue puesto en frente de nosotros, esta noche no hubiéramos ido al teatro.

El teatro de Broadway Mark Hellinger, es uno de los teatros más bonitos dentro de un edificio de moda, con un auditorio seleccionado y una buena estancia. No había duda que el resto de las personas acomodadas estaban igualmente bien vestidas. Se reservaron buenos asientos para la fiesta británica y en el momento en que el show estaba a punto de comenzar, estábamos cómodamente sentados. La actuación se retrasó 25 minutos, sin embargo, empezamos a pensar que algo malo había pasado con los preparativos. Después pude comprobar que es una cosa muy popular en Nueva York hacer esperar al público durante media hora por la noche, y, si entras en el teatro antes de tiempo, como todos lo hacíamos en Inglaterra, encontrabas el lugar medio vacío, y asombrado de porque las entradas eran difíciles de conseguir. Quince minutos más tarde, empezó a entrar una oleada de gente.

A parte de una anticipación agradable de el entretenimiento que estaba por venir, la preocupación de nuestro jefe era que Paula Baird estuviera bien cuando actuara, no solo por nuestra propia seguridad, sino porque ella fue nuestro primer indicador de como el estilo británico de entretenimiento mágico debería ser recibido por el público americano en directo.

No es el propósito de esta narración dar una descripción detallada de todos los participantes en este u otro programa de los que fuimos testigos durante nuestra estancia en América, pero hay un artista que debería ser mencionado dada la excelencia de su contribución. Cardini, quien había visto en varias ocasiones en Londres y quien es popular en ambos lados del Atlántico, dio en esta ocasión una de sus más pulidas exhibiciones de manipulación de lo que es posible imaginar. Ayudado por su esposa, esbelta y aniñada, vestida como un botones, fue el resorte perfecto para su marido en la caracterización del estilo de un hombre de ciudad, a quien todo tipo de sorpresas le ocurrían. La actuación de Cardini parecía de lo  más remarcable cuando nosotros escuchamos más tarde que tenía un gran dolor en un dedo lesionado que se había vuelto séptico. Realmente un triunfo de la mente sobre la materia.

El programa impreso había sido preparado alfabéticamente y no indicaba el orden de aparición de varios artistas, y, en cada momento el presentador salía entre las actuaciones pensando que Paula Baird era la próxima. El presentador fue Fred Keating, un popular artista de Nueva York y renombrado por su trabajo en este campo. Incidentalmente, el término presentador no se usa en América, pero en su lugar ellos dicen maestro de ceremonias.

Fred Keating tenía todo un estilo propio. Era un hombre grande y corría desde la escena a la sala de recepción con un montón de papeles en su mano y un pesado bastón colgado en uno de sus brazos. Daba la impresión de que era un exitoso hombre de negocios a punto de leer el discurso del presidente en un encuentro o reunión de directores de empresa. Nunca hizo magia con el bastón con el que caminaba. Era parte de su carácter que había construido alrededor de él mismo a través de los años de show como presentador y como resultado parecía perfectamente natural.

A lo largo de la segunda parte después del intérvalo, una muy buena posición en la lista, Fred Keating anunció a un visitante encantador que había venido a través de los mares, llamada la Reina de la Magia de Inglaterra, Paula Baird. Me sentí crecer más la tensión y agarré mis brazos al asiento un poco más fuerte. Los otros más tarde me dijeron que sintieron lo mismo cuando Paula hizo su entrada. Se miraron entre ellos y podía sentir la atmósfera de aprobación cuando ella se dirigió al público con su tranquila voz inglesa y fue demostrando su habilidad haciendo magia con pañuelos, cartas y bolas de billar. Cuando su acto llegaba a su conclusión, todos perdimos nuestra ansiedad y empezamos a relajarnos, porque supimos que ella tendría éxito más allá del aplauso, lo que nos dio una confirmación audible. Este fue el feliz augurio para la docena, más o menos, de actuaciones para público a la cual nosotros habíamos sido contratados para dar una fiesta en el distrito de Chicago durante las dos semanas siguientes.

En la aglomeración que sucedió al dejar el teatro después del show, nuestra fiesta se separó. En el salón Francis White se encontró con Geoffrey Kerr, popular actor británico y productor, que estaba actuando en uno de los teatros de Nueva York. Como muchas buenas personalidades de la escena, Geoffrey practica magia como recurso y es miembro del Magic Circle. Eso explica su presencia en la "Batalla de Magos" y varios de nosotros fuimos rápidamente invitados a su piso para pasar el resto de la tarde. La calma, atmósfera pacífica y la agradable compañía de Geoffrey Kerr y su encantadora esposa, fueron un contraste bienvenido al alboroto de Nueva York y nosotros nos quedamos hasta altas horas de la madrugado haciendo un poco de magia y gozando de su hospitalidad.

Un evento más del domingo, 21 de mayo, tiene que ser descrito, aunque estrictamente hablando no ocurrió hasta la madrugada del lunes por la mañana. Para el participante, sin embargo, era todavía  domingo. Tengo que decir que John Ramsay se había ganado una gran reputación, puesto que nunca dormía excepto en el avión y, a menos que él hiciera una siesta durante el día, esa reputación se la había ganado. El volvía de una fiesta a las 3 o 4 de la madrugada y tenía que estar en el desayuno a las 8'30, tan fresco como siempre. No obstante estuvo absorbido por su hobby, la magia, en todo su viaje como él recuerda todo lo demás, incluso durmiendo la mayor parte de su tiempo. Esta noche en particular, después de dejar el teatro de Mark Hellinger, aparentemente volvió a nuestro hotel donde, inevitablemente, fue capturado por una fiesta de magos americanos, todos viejos amigos de él y todos ellos habían venido a Nueva York para asistir a la actuación de la Batalla de Magos.

John Ramsay más tarde me dijo que a las 2 de la madrugada uno de los americanos, que se quedaba esa noche en el hotel, les invitó a continuar la fiesta en su habitación en la planta 19. A las 4'30 Johnny decidió que era el momento de acabar y se fue hacia su habitación, la cual estaba en la planta 8, de manera que él llamó al ascensor. Había tres ascensores en el Hotel Abbey y él había llamado uno a uno, pero aunque normalmente estaban operativos toda la noche, en esta ocasión no tuvo respuesta. Después de estar llamando durante un cuarto de hora, decidió probar de mirar para bajar por las escaleras.

Ahora, en un hotel que estaba en un rascacielos americano, las escaleras parecen ser una cosa necesaria, algo que no es realmente bonito, lo cual debe ser cuidadosamente camuflado u oculto a la vista. Como más tarde supe, yo era el único de nuestra fiesta que las encontré en el Hotel Abbey,  y, entonces solo por accidente, cuando un día el ascensor estaba estropeado bajé al tercer piso. En lugar de esperar otro ascensor, yo reclamé donde estaba la escalera; estaba en frente al final del pasillo, a través de la puerta donde parecía estar el cuarto ascensor, con puertas similares en cada una de las otras plantas. No me asombra que John Ramsay no pudiera encontrarlas a las 4'30 de la mañana; en su lugar, él deambuló hasta que, al final del largo pasillo, vio otra puerta con la palabra SALIDA. Esta, él pensó, debe ser la escalera.

Lo era. Una escalera de acero que estaba en lado exterior del muro del hotel y abierta al viento y al frío. En otras palabras, él había encontrado la escalera de incendios.

¡Pobre Johnny!

El sabía que estaba en la planta 19 y  tuvo que bajar hasta la octava. La única manera de encontrarla fue contar hacia atrás conforme bajaba y esperar que su aritmética mental fuera correcta. Llegó a su propia habitación a las 6'30 de la madrugada, justo con el tiempo de afeitarse, lavarse y refrescarse un poco para estar listo para el desayuno.

Hasta el próximo mes amig@s,

Atentamente,


F. Amílcar Riega i Bello.